La luz al final del túnel

Datos de la votación anticipada parecen confirmar que Biden será el próximo presidente de EU

La luz al final del túnel
Jorge Andrés Castañeda/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Si no pasa una catástrofe, en dos semanas se confirmará lo que presagian todas las encuestas nacionales y de estados bisagra en Estados Unidos: Joe Biden será electo como el próximo presidente de Estados Unidos. Los primeros datos de votación anticipada parecen confirmar lo que predicen todos los modelos estadísticos y casas encuestadoras, que el candidato demócrata mantiene una ventaja sobre Donald Trump y el camino a la reelección de este último es cada vez más complicado.

Aún existe la posibilidad de una “sorpresa de octubre” o de que se repita la pesadilla de hace cuatro años. Pero lo más probable es no sólo que Donald Trump pierda la presidencia, sino que el Partido Demócrata logre ganar estados históricamente republicanos como Georgia e incluso Texas, que amplié su mayoría en la Cámara de Representantes, y quizá más importante, hasta que logre ganar la mayoría en el Senado, que por diseño favorece a los republicanos. Esta “ola azul” podría marcar un cambio sistémico en la política estadounidense por diversas razones.

Aunque Joe Biden dista mucho de ser un radical de izquierda, es posible que su gobierno se vea en una situación inédita en los últimos 50 años para avanzar de forma sustantiva las causas progresistas en EU.

Como cita Astead W. Herndon en The New York Times a un activista del ala más radical del partido demócrata: “Ni Lincoln era un abolicionista, ni Roosevelt un sindicalista o socialista, ni Lyndon Johnson un activista de derechos civiles. Sin embargo, aunque tres de los presidentes más transformadores de la historia de EU nunca adoptaron los movimientos de su época, estos movimientos triunfaron porque supieron y formaron a la opinión pública”. Esto pareciera confirmar la teoría que sólo los mandatarios de centro o incluso de derecha pueden llevar implementar políticas progresistas exitosamente.

Biden sabe que para ganar no puede parecer un candidato radical. Por eso ha sido ambiguo y ha evitado tomar postura sobre las propuestas más radicales de su partido como el Green New Deal (una gran inversión pública para acelerar la transición energética) o Medicare for All (salud pública universal). Sin embargo, es muy posible que como presidente impulse un programa progresista por las exigencias de la parte más vocal de su electorado por el contexto global en el que asumiría la presidencia y el hecho de que probablemente sea un presidente de un solo mandato por su edad. Tendría la gran oportunidad de hacer esfuerzos por detener el cambio climático como la prioridad de su gobierno, de reformar el infame sistema de justicia y de ampliar las redes de protección social para hacer de EU un país menos desigual.

Como lo describe Andrés Martínez, la realidad es que para bien o para mal, México comparte su destino con Estados Unidos. Hoy lo que EU y el mundo necesitan es pasar la página de la pesadilla de Trump. Una victoria humillante de este mundo serían buenas noticias para todos, aunque a los empresarios mexicanos les cueste entender esto.

 

POR JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA
COLABORADOR
@JORGEACAST


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