Show Business

OPINIÓN

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Ha transcurrido poco tiempo desde que Liberty Media gestiona la Fórmula 1 y ya se perciben varios cambios que han reforzado el compromiso de la empresa norteamericana con los aficionados de un deporte que cuenta con millones de seguidores alrededor del mundo. Si la modificación en el reglamento técnico se ha traducido en una atractiva rivalidad entre Mercedes y Ferrari, más allá de las pistas el campeonato vive una efervescencia mediática que comienza a llamar la atención, pues se están ejecutando prácticas que se alejan del pasado. La prolongada dictadura de Bernie Ecclestone no contemplaba ese acercamiento con la gente. Sólo le interesaba que la “caja registradora” estuviese sonando constantemente, y de su voraz ambición económica también se beneficiaron muchas otras personas. Sin embargo, dentro de su esquema organizativo, según ha declarado Chase Carey, actual presidente de la Fórmula 1, no había ningún área encargada del aspecto mercadotécnico con una estrategia profesional, con un enfoque que explotara de forma integral la imagen del negocio, los pilotos y sus escuderías. De esos “pequeños” detalles que han llamado la atención últimamente, se pueden enlistar los que se han convertido en noticia para revitalizar un show buisness que genera tanta expectación. Los ejemplos son evidentes: el niño ferrarista berreando al ver a Kimi Räikkönen quedar fuera de combate en Barcelona, y que minutos después fue llamado para que lo conociera en el hospitality de Ferrari, en un tierno “encuentro” que le dio la vuelta al planeta.
O la forma tan “espontánea” en que Fernando Alonso subió a la grada para mezclarse entre la fanaticada durante el Gran Premio de Canadá, donde arrojó los guantes con los que pilotó el MCL32 cuyo motor se había reventado minutos antes. ¿Y qué decir de la “sorpresa” para Lewis Hamilton al finalizar la clasificación de esa misma carrera, cuando la familia de Ayrton Senna le regaló un casco al igualar el récord de “poles” de su ídolo de la infancia? Estos hechos saltan a los informativos y hacen de la F1 un deporte más popular. Carey sabe que para ello necesita la colaboración de los personajes más influyentes. La mentalidad de trabajo en equipo que rige el destino de Liberty Media, de manera tan contraria a las costumbres de Bernie, incluye la concesión programada de entrevistas por parte del propio Carey, acompañado de Ross Brawn, su gerente deportivo, y Sean Bratches, experto en marketing televisivo. En días pasados atendieron a los periodistas desde un corralito instalado en el paddock del circuito de Montreal, tal y como lo hacen los ases del volante. Para no ir más lejos.
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