Otra batalla perdida para la profesora

La maestra fue famosa por poner y quitar gobernadores, pero esta vez le falló el cálculo y se sumó a los perdedores en el Edomex

Además de Josefina Vázquez Mota, en el Estado de México hubo otra gran perdedora: Elba Esther Gordillo, quien movió cielo, mar y tierra para apoyar con el SNTE la candidatura de Delfina Gómez. Hay quienes incluso advierten que la del 4 de junio se convirtió en la primera elección estatal que pierde la maestra Gordillo y, paradójicamente, fue con una profesora. Los amarres que hizo con Andrés Manuel López Obrador (aunque éste los niegue) fueron insuficientes. Aunque lo cierto es que el magisterio del Edomex llegó dividido a la elección. Una parte fue captada por el PRI, vía el Partido Nueva Alianza, y otra por Morena, vía la profesora Gordillo. Sin embargo, en ambos casos quedó demostrado que ni el tricolor, ni el partido turquesa, ni Elba Esther, tienen el control absoluto sobre los profesores. Y algo que llama poderosamente la atención es que la maestra perdió la fuerza que se presumía sobre las huestes del territorio que la vio nacer como dirigente sindical, allá por la década de los 70. No le alcanzó el dinero, la estructura ni la imagen de Andrés Manuel para ponerse una estrellita más en la frente, como lo hizo en el pasado con el PRI y el PAN, cuando ponía y “quitaba” gobernadores a su antojo, como los casos de Rafael Moreno, en Puebla; Humberto Moreira, en Coahuila; Fernando Moreno, en Colima; Francisco Olvera, en Hidalgo; y Gabino Cúe, de Oaxaca, entre otros tantos. En el Edomex le falló la estrategia. No logró el salvoconducto que necesitaba para regresar a la política y cobrar venganza por los cuatro años que lleva en la cárcel. Represalias Desde que su yerno, Fernando González, apareció en un mitin anunciando su apoyo a Delfina Gómez, se echó a andar la maquinaria del gobierno y el PRI para frenar cualquier posibilidad. Uno de los primeros en abrir fuego fue Luis Castro, presidente del Panal (partido que fundó y patrocinó la misma Elba Esther en 2005), al declarar que ni el Sindicato, ni su líder, Rafael Ochoa; ni el yerno, representaban nada y el supuesto apoyo a Delfina fue una “llamarada de petate”. Por otro lado, cinco días antes de la elección en el Edomex, su abogado Marco Antonio del Toro, confiaba en que pronto estaría en libertad, tras concluir el proceso en su contra por delincuencia organizada, uso de recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal. Artículos periodísticos han dado cuenta de presuntas irregularidades legales en el caso Gordillo; sin embargo, los jueces del caso consideraron que existieron elementos para mantener en prisión a la que en su momento fue la lideresa sindical más poderosa del país. Hoy no se sabe con certeza qué le depara el futuro en el ámbito legal, pero al interior del gobierno federal advierten que, si ya estaba a punto de salir, su expediente podría complicársele. En pocas palabras: se especula que, más pronto que tarde, habrá un cobro de factura. *** Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Para los vencidos, el bien se convierte en mal y el mal en peor”. Columna anterior: La cuarta vía del PAN

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