MIGRANTES

Río Suchiate aniquila paso de migrantes

La creciente del río, provocada por las intensas lluvias, destruyó un camino ilegal de personas y mercancías, que burlaba filtros aduanales.

NACIONAL

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Foto: AFP

El río Suchiate, que se ubica en la frontera entre México y Guatemala, logró con la fuerza del agua lo que las autoridades migratorias y aduanales no resolvieron en años: acabar con el trasiego de mercancías y el flujo irregular de migrantes de Centroamérica a México.

La acumulación de agua en la montaña de Chiapas no resistió más y se vino río abajo, lo que generó que la precipitación pluvial rebasara el nivel máximo del río y arrastrará consigo árboles y rocas.

A su paso, el Suchiate destruyó caminos de extravío y modificó toda la orografía del lugar. El afluente, que nace en las faldas del volcán Tacaná, en el departamento de San Marcos, Guatemala, terminó convertido en dos brazos de corriente de agua que ahora corren hacia el mar con potencia y a nivel alto.

La principal ruta de trasiego de mercancías y personas quedó completamente rota, justo cuando balseros y tricicleros presumían que la habían construido con recursos propios. Había sido adoquinado para poder darle mayor fluidez al paso de alimentos, utensilios de casa y hasta refacciones de vehículos, que burlaban los filtros aduanales y migratorios.

Apenas el pasado 9 de agosto, El Heraldo de México documentó cómo los balseros se habían apoderado de este paso irregular y comenzaron a cobrar el derecho por pasar desde la comunidad El Carmen, en Guatemala, hacia Talismán, en Chiapas.

Los hombres que se apropiaron de un área federal e internacional, lograban jugosas ganancias diarias al cobrar hasta 90 pesos por persona que cruzaba, cuando al día se documentaba hasta 400 migrantes que ingresaban a México.

Pero los balseros no vieron venir la furia del Suchiate, que destruyó esta ruta de acceso a nuestro país y acabó con la actividad de cargar en estas embarcaciones hechizas hasta grupos de 12 personas.

“No lo vimos venir porque no estaba lloviendo aquí, todo vino de arriba y arrasó con todo; ahora tenemos que esperar a que baje el nivel del río”, comentó Lazaro, trabajador de un triciclo que espera obtener a algún pasajero para movilizarlo por esta comunidad mexicana fronteriza.

“Quizá para noviembre ya podamos rehabilitar nuestro caminito, mire cuánto nos costó construirlo y ahora está destruido, pero ni modo, con la voluntad de Dios no se puede uno meter”, añadió el hombre.

Los balseros tienen que subsistir de alguna manera y han improvisado un paso para el cruce de mercancías, pero no han logrado el cometido porque son pocos los que soportan subir una pendiente construida a base de madera, a través de la cual intentan recuperar esta actividad.

Las balsas han quedado obsoletas debido a que no pueden navegar por la cantidad de dunas que se formaron.

La única manera de cruzar la vía ilegal es por medio de una tirolesa, en la cual los migrantes arriesgan la vida, ya que en cualquier momento podrían caer y ser arrastrados.

Hasta ahora, la inactividad en el río Suchiate ha generado un aire hostil y desierto en la zona.

CAR