CAPÍTULO 1

Relatos de guerra desde Ucrania: "Parece que los rusos necesitan un imperio"

Permítannos presentarnos. Somos Alisha, psicóloga, música, cantante, escultora, pintora y sobre todo apasionada por hacer muñecas y sus ropajes. Y mis dos niñas Nicole, de 12 años recién cumplidos, que heredó mi talento, mi incomprensión del mundo, y el mismo coeficiente intelectual de Einstein

MUNDO

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Créditos: (Foto: Alisha LyubitskayaRodrigo García-Golmar)

Permítannos presentarnos. Somos Alisha, psicóloga, música, cantante, escultora, pintora y sobre todo apasionada por hacer muñecas y sus ropajes. Y mis dos niñas Nicole, de 12 años recién cumplidos, que heredó mi talento, mi incomprensión del mundo, y el mismo coeficiente intelectual de Einstein. Y Solomya, de cinco, que heredó no sé muy bien qué, salvo repetir “ese será mi marido”, moviendo la melena.

Vivimos en Krivoyy Rih, la ciudad más larga de Europa, con casi 120 km ininterrumpidos. La ciudad de la siderurgia y la industria pesada en la URSS. La ciudad donde se hacían Mig-21 y cohetes Soyuz. Una urbe agujereada. Donde bromeamos que, con una bomba bien tirada sobre las antiguas galerías, todo caerá. Aunque, también decimos que es difícil, porque lo más probable es que las bombas se pierdan, como nos extraviamos nosotros para encontrar una calle, en 120 km de ciudad.

Una urbe a 300 km de Donbás, donde empezó todo. Aunque realmente esto empezó hace tres siglos, o antes, según los historiadores. Recuerden que Kyiv era una capital floreciente hace mil años, cuando Moscú no existía. Pero luego existió, y desde entonces parece que los rusos necesitan un imperio. Un colchón que aísle la tiranía y tenga mar. Y para eso necesitan Ucrania.

(Foto: Alisha LyubitskayaRodrigo García-Golmar) 

El problema es que somos ucranianos, guerreros a nivel genético que aman la libertad. No sé si han visto el video en la ciudad conquistada de Kherson, arrasada por las bombas. Civiles sin armas manifestándose contra el invasor, frente a soldados rusos que, asustados, disparaban al aire, sin que retrocedieran.

Habían detenido a un chico, y la masa fue a por él, y se lo llevaron. Mis amigos contaban que en medio había hombres
con pasamontañas, grabando las caras… Eso es Rusia.

Nosotros estamos de camino a Kyiv, tanto desde el mar – la Odessa que ahora quieren tomar – como desde el Donbás. Por eso nos bombardean. Por eso estamos hoy, todos los días, en un sótano sin protección, a 12 grados bajo cero. Sin calefacción y con solo un caldero para aliviarse los niños. A veces, quince horas seguidas.

Todos tenemos una aplicación que nos avisa de los bombardeos en los móviles. Desde ayer, a las 16.00 horas, llevamos 7 avisos, aunque pararon de madrugada. Estarían cansados. Como lo estamos todos, viendo los aviones sobre los tejados. Menos mal que nuestra ciudad tiene 120 km de largo.

**Los autores de estas crónicas son amigos que llevan escribiendo juntos 15 años. Alisha Lyubitskaya es psicóloga y artista multidisciplinar, y Rodrigo García-Golmar, escritor y jurista.

Según las propias palabras de los autores, "estas crónicas nacen por la necesidad de distraer la mente, aplacar la angustia de la guerra con dos hijas en el refugio, bajo ataques constantes a doce grados bajo cero de noche".