Natali: el genio deportivo que entrenó a Rafael Nadal

Desde niño, el tenista español tuvo como ídolo a su tío, por las fantásticas historias que le contaba

Natali: el genio deportivo que entrenó a Rafael Nadal
El tenista español Rafael Nadal comenzó desde niño a jugar tenis a un gran nivel, siempre seguido por su tío Toni Nadal. Foto: Especial

El Gran Natali fue uno de los más increíbles deportistas en la historia, un destacado atleta multidisciplinario que brilló en los más grandes escenarios del mundo del futbol y del ciclismo; al menos, ante la mirada de su pequeño sobrino Rafael Nadal.

Inició su trayectoria como jugador del Milan, donde se convirtió en la estrella indiscutible del equipo. Considerado el mejor delantero del club italiano, impulsó al conjunto rossoneri a lo más alto del futbol europeo.

Junto con Tortellini, Spaghetti, Macaroni, Carpaccio, Parpadelle y Fetuccini integraba el equipo más completo. Sus inconmensurables actuaciones en San Siro opacaban a las de cualquier otra figura en la historia del Milan: Franco Baresi, Marco van Basten, Ruud Gullit o Paolo Maldini.

El Gran Natali —Toni Nadal— cuenta en su libro, Todo se puede entrenar, el mundo irreal y fantástico que compartía con Rafael durante su infancia. Con relatos mágicos, se convirtió en el héroe de su sobrino, quien ya aspiraba a convertirse en deportista profesional.

“Un día organizamos un partido de futbol entre mis hermanos y unos cuantos amigos. Rafael, quien observó todo el encuentro, muy particularmente se fijó en mí, se fue a su casa desolado. ´Natali ya no es tan bueno, papá´, le dijo a mi hermano”, menciona el entrenador manacorí.

Toni Nadal confesó su declive como futbolista, pero su retiro del Milan le permitió incursionar en nuevas disciplinas. Era un atleta nato, jugó tenis de mesa, practicó ajedrez y triunfó como ciclista en las competencias más prestigiosas del planeta.

El español Miguel Induráin ganó cinco veces el Tour de Francia, sin embargo, El Gran Natali lo hizo en seis ocasiones. Además, conquistó tres veces el Giro de Italia para conseguir la victoria en dos de las tres Grandes Vueltas.

Era un nadador extraordinario, podía recorrer kilómetros y enfrentar a las enormes criaturas del océano. Una vez derrotó a un tiburón que intentó desafiarlo, mientras nadaba hacia la raya, según él define, la línea donde se une el mar con el cielo.

Asimismo, fuera de su papel como súper estrella, contaba con poderes mágicos: era capaz de hacer invisible a Rafael y de atraer la lluvia cuando era necesario, durante un partido de tenis. La complicidad de toda la familia despejaba cualquier duda.

Mientras observaba con su sobrino un juego del Australian Open, el Gran Natali lesionó a través del televisor a Ivan Lendl, únicamente porque jugaba demasiado bien. Un Rafael asombrado y desconcertado sólo se enteró que veían una repetición mucho tiempo después.

“Él me pedía que le repitiera una y otra vez mis gestas más espectaculares. No dudaba sobre su veracidad y, como es natural, sentía una gran admiración por mí, un héroe de carne y hueso capaz de hacer lo más inimaginable. La diversión estaba asegurada, día a día”, señala Toni Nadal.

Las historias de Toni perduraron durante la formación de Rafael como tenista, el vínculo personal y profesional estableció las bases para una metodología firme, donde destaca la formación del carácter; principio que ha llevado al balear a conquistar 87 títulos en el circuito ATP.

Una relación especial —donde compartieron juegos, preocupaciones y confidencias— impulsó su ilusión, siempre en distintas facetas: ascendente, entrenador y formador. A partir de un equilibrio perfecto, intercambiaron bromas continuas, pero también una disciplina seria en el trabajo hasta alcanzar la élite del tenis mundial.

Por Emilio Pineres
maaz


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