PANORAMA SOCIAL

La cultura de la cancelación

En mi época se le llamaba estar "en la perrera" cuando todos se ponían en contra de ti, señalaban tu comportamiento o te criticaban por algo

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CON PREJUNICIO. Este fenómeno radica en la vergüenza, y las redes sociales lo logran con el factor anónimo como aliado. Foto: Cortesía

No duraba para siempre (gracias a Dios), pero mientras duraba era un infierno que parecía ser eterno. Hasta que eras condonado, ya sea por tu cambio de comportamiento, méritos o porque alguien más entró en ella. Sucedía en muchos ámbitos. Lo importante aquí es que había espacio para un cambio de actitud, una reflexión, un perdón, pero sobre todo: seguías existiendo. Vimos el caso de Lucero al defender a su guardaespaldas por sacar una pistola contra su público, y con el tiempo se reivindicó.

El producto y la persona siempre estaban separados. Es decir: no importaba la calidad, ética y moral de la persona o compañía mientras ofreciera un buen producto o servicio. Las cosas ya no son así. Hoy es igual o más importante la filosofía detrás de un producto, persona o servicio que lo que ofrecen como tal, y la elección de consumirlo se basa en ello, sobre todo con las generaciones más jóvenes. Pero quizá lo más alarmante es el surgimiento de la cultura de cancelación, la cual reprende un comportamiento o acción con una censura total del ser, en todas sus áreas debatiendo el más simple de los derechos que tenemos como ser humano: la libertad de expresión. Y es qué no existe una delimitación, una línea clara que informe o guíe sobre que sí y qué no es permitido en esta cultura. Obviamente se reprimen los comportamientos mas tóxicos del ser humano, como la discriminación en cualquiera de sus sentidos, el racismo, el bullying, la humillación y el abuso, pero no todos los casos en que alguien es cancelado han incurrido en ello, y muchas veces las cosas son sacadas fuera de contexto. 

Casos famosos como los de Harry Weinstein, Bill Cosby o Kevin Spacey son claros y concisos, pero muchos otros, como los de Crissy Tigen, Pierce Morgan, Ellen De Generes y el blog Manreppeler no son tan claros y son un reflejo de un estado de conciencia nuevo que boicotea culturalmente ideologías diferentes y/o sucesos que se presentan como contradictorios o difíciles de procesar,  por lo tanto, resultan indignantes para la mayoría.

El congelamiento en esta era de la información se da por medio del nuevo lenguaje: las redes sociales. Si no te sigo, te bloqueo, no te doy likes o RT, es igual a que no existes.

El problema radica en que con la letra escarlata encima no se da espacio a rectificar y cambiar de comportamiento y se está perdiendo la forma de dialogar, llegar a acuerdos, trabajar juntos, rectificar y, sobre todo perdonar. Es más fácil borrar.

Cancelar es el capricho millonario por excelencia de 2021.

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