Lola "La chata", la mujer que inició en el negocio de las drogas mucho antes que "El Chapo" y "El Mayo"

Su verdadero nombre era María Dolores Estévez Zuleta, y a los 13 años comenzó su carrera delictiva en pleno mercado de La Merced

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Sandra Ávila Beltrán y Griselda Blanco tienen en común que ambas mujeres han sido ligadas el mundo del narcotráfico y por ende relacionadas con grandes capos de la droga como Pablo Escobar, Miguel Ángel Félix Gallardo, Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.

Pero antes de todos estos capos y mujeres de la mafia existió “Lola La Chata” la primera mujer que traficó con marihuana y que burló a las autoridades en varias ocasiones.

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¿Quién fue “Lola la Chata?

Su verdadero nombre era María Dolores Estévez Zuleta y era conocida como la emperatriz del narco en México.

María Dolores nació en la Ciudad de México en el año de 1906, a los 13 años comenzó su carrera delictiva en pleno mercado de La Merced portaba en una canasta además de chicharrones la joven vendía marihuana el cual era el verdadero negocio de sus padres.

Como narcomenudista aprendió a conocer, casi de manera intuitiva, las necesidades y gustos de sus clientes.

Luego conoció a Casto Ruz Urquizo con quién huyó a Ciudad Juárez en donde conoció más del “negocio” y aprendió de “mañas” que la convertirían en la mujer más poderosa del negocio en aquella época, pues luego de su estadía en aquella Ciudad fronteriza regresó al entonces Distrito Federal para poner en práctica todo lo aprendido y así fue como inició su centro de operaciones en la calle de San Simón en la colonia La Merced.

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Inicia “Lola La Chata”

Lola se casó con José Trinidad Jaramillo, quien además de ser narcotraficante fue era expolicía y cuyos contactos tejieron una de las primeras redes de corrupción.

Este matrimonio ayudó a Lola a expandir el negocio, ya que “La Chata” tenía protección para poder vender y hacer llegar las drogas a todos, incluidos aquellos de posición económica más acomodada, pues Lola ya no solo tenía un negocio local, su fama y mercancía llegaba a las colonias más pudientes de la capital.

Lola era odiada por las autoridades y la prensa que de “criminal” no la bajaban pero al mismo tiempo la gente de su colonia la amaba pues siempre los ayudaba, incluso hacía excursiones para ir a visitar a la Virgen de San Juan de los Lagos de quién era devota y juntaba tres camiones llenos de gente a los cuales no les cobraba ni un solo peso.

Lola se divorció de Jaramillo y en 1940 se casó con el agente del Servicio Secreto, Enrique Antonio Escudero de quien años más tarde también se divorciaría.

Las ganancias de Lola la hicieron una mujer  excéntrica pues se dice que incrustó en sus dientes diamantes, además poseía costosos relojes, joyas, rebozos de seda, armas y una cuantiosa cantidad de dinero, misma que le permitió salir de la cárcel en varias ocasiones.

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“La Chata” a su corta edad pisó al menos siete veces la prisión el Palacio de Lecumberri, las Islas Marías en donde se dice que hasta construyó un aeropuerto para que sus hijas pudieran visitarla cada vez que ellas quisieran y finalmente terminó su vida en la cárcel para mujeres.

La cárcel no detuvo a “La Chata”, pues ella continuó administrando su negocio desde el encierro. 

Dos años después de su último arresto en abril de 1957, a causa de una falla coronaria, murió Dolores Estévez.

Por: Redacción Digital El Heraldo de México

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