HORIZONTE GLOBAL

¿Seguridad energética vs. transición energética?

En Estados Unidos, a pesar de ser hoy un exportador energético neto, enfrenta restricciones prácticas para suplir de manera inmediata la demanda energética europea

OPINIÓN

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Isabel Studer / Horizonte Global / Opinión El Heraldo de México

Para algunos analistas, la invasión de Rusia a Ucrania ha reivindicado a quienes privilegiaron la seguridad energética sobre un uso de fuentes más limpias de energía. La dependencia energética de la Unión Europea frente a Rusia es vista como el ejemplo más claro de lo anterior. En Alemania, por ejemplo, las importaciones de gas ruso representan más de la mitad del consumo de este combustible, que también se planteó como un pilar en sus planes de transición energética. Aún antes de la invasión a Ucrania, la Unión Europea, Gran Bretaña y Australia ya habían decidido incrementar el consumo y la producción de carbón. En Estados Unidos, el gas de lutitas está resurgiendo como una oportunidad de negocio ante el aumento de la demanda energética europea. A pesar de los compromisos climáticos del gobierno de Biden, el aumento de la producción de combustibles fósiles aparece como una estrategia esencial para contener la inflación, tema que será crucial en las elecciones de medio término de este año.

En Estados Unidos, a pesar de ser hoy un exportador energético neto, enfrenta restricciones prácticas para suplir de manera inmediata la demanda energética europea. Sus esfuerzos para promover que otros países aumenten su producción petrolera y de gas están siendo poco exitosos, pues la relación de fuerza de los países productores de petróleo que habían estado marginados en los objetivos de la transición energética ha cambiado. Es el caso de Arabia Saudita, quien es reticente a aumentar la producción petrolera, alineándose con los intereses rusos. A esto se suman las tensiones que surgen de la negociación del acuerdo nuclear de EU con Irán, a cambio de un aumento de la producción petrolera iraní a niveles anteriores a las sanciones y la ambigüedad de China respecto de convertirse en comprador de las exportaciones energéticas rusas.

Ante este panorama sería fácil concluir que la seguridad e independencia energéticas postegarán las decisiones en muchos países para acelerar la adopción de energías renovables. Sin embargo, la única manera de lograr la seguridad e independencia energéticas en el mediano y largo plazos es la diversificación energética, sobre todo ante un contexto de innovación y disrupción tecnológica. Como quedó claro en la conferencia de Ceraweek 2022, la más relevante congregación de líderes del sector energético que tuvo lugar esta semana, las inversiones que hoy se han canalizado en proyectos de energías renovables, de hidrógeno, verde o azul, de sistemas de Captura y Almacenamiento de Carbón, de reducción de metano o de electrificación del transporte demuestran que la transición energética es irreversible. Es además la única vía, para reducir las emisiones de carbono pero también la incertidumbre y volatilidad del precio asociados a las energías fósiles, así como el riesgo de que estos energéticos sean utilizados, como hoy hace Rusia y otros países lo han hecho históricamente, como una fuente de poder, de inestabilidad y de conflicto global.

POR ISABEL STUDER
DIRECTORA, ALIANZA MÉXICO DE LA UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA
ISABEL.STUDER@SOSTENIBILIDADGLOBAL.ORG
@ISASTUDER

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