COLUMNA INVITADA

De acosador a embajador

El nombre de Pedro Salmerón encendió las alarmas, debido a que cuenta con acusaciones

OPINIÓN

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Mariana Gómez del Campo / Colaboradora / Opinión El Heraldo de México

El acoso sexual en México está tipificado por la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, pero al Presidente esto parece no impor - tarle. Lo vimos en las elecciones pasadas, en donde, a pesar de que Salgado Macedonio contaba con denuncias en su contra por acoso sexual y por violación agravada, López Obrador lo defendió frente al Instituto Nacional Electoral y dijo: “Sanciónenlo, pero no le qui - ten el derecho de participar”. Para este gobierno, las embajadas y los consulados se han convertido en monedas de cambio, como si la diplomacia de nuestro país se tratara —en el imaginario del inquilino de Palacio Nacional— de una especie de vacaciones, recompensa y servilismo a su movimiento, y es que al menos nombres como Claudia Pavlovich, Miguel Aysa, Leopoldo de Gyves y Laura Esquivel, lo hacen ver así.

Dentro de la lista destacó un nombre, pero no precisamen - te por sus credenciales, el de Pedro Salmerón, que encendió las alarmas debido a que cuenta con acusaciones de acoso sexual, por parte de estudiantes del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y de la Universi - dad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las acusaciones de acoso, según reportó el ITAM, son ciertas, siguiendo el protocolo de investigación de dicha institución. La situación trasciende incluso a Morena , en donde al menos ocho mujeres lo denunciaron vía Twitter. Ese nombramiento de Pedro Salmerón representa que a López Obrador, tal y como lo ha hecho en diversas ocasiones, los derechos fundamentales de las mujeres no le interesan y esto se convierte en un retroceso en materia de género e, incluso, se estarían vulnerando los derechos humanos. El pronunciamiento del Ejecutivo fue un simple “no hay que hacer juicios sumarios”, saliéndo se siempre de la realidad con su táctica para desvirtuar y desacreditar a todo aquel que no esté a su favor.

La gravedad del asunto trasciende por un lado a que la Cancillería permite que se ignore el profesionalismo del Servicio Exterior Mexicano (SEM) , tanto al interior como al exterior. Si bien los nombramientos políticos no son un error y se han hecho en otros gobiernos, tendrían que tomar en cuenta que el currículum, la reputación y las habilidades de las personas importan.

El descaro del gobierno de México de solicitar el beneplácito de un impresentable, arriesgándose a que le nieguen el plácet, es repetir la historia que ya tuvieron con España. En estos momentos el Senado mexicano puede detener esta vergüenza internacional, ante la cual, estoy segura, que las mujeres y hombres panameños no se quedarán callados.

ESTO NO LO MERECEMOS NI EN MÉXICO NI EN PANAMÁ.

La relación con Panamá hay que fortalecerla, no destruirla.

¡Un acosador no debe ser embajador!

POR MARIANA GÓMEZ DEL CAMPO
SECRETARIA DE ASUNTOS INTERNACIONALES DEL CEN DEL PAN
@MARIANAGC

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