COLUMNA INVITADA

En el primer grado de la escuela primaria se integran grupos heterogéneos

El primer grado de la escuela primaria no es solo para aprender matemáticas básicas, a leer y a escribir

OPINIÓN

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Diego Alcalá Ponce / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

El primer grado de la escuela primaria no es solo para aprender matemáticas básicas, a leer y a escribir, sino que, además de ser la base donde se inicia la formación académica, es también el punto de partida donde se comienza a cimentar la personalidad del niño. Ese primer grado, en el que regularmente se integran grupos de niños sin observaciones previas de ningún tipo, resulta ser el más disparejo en todos los aspectos, comenzando porque no todos tienen la misma edad, algunos van desde los cinco años y otros hasta siete o más.

En lo físico y mental, por ejemplo, mientras unos están regularmente desarrollados conforme a su edad, otros dan la apariencia de tener menos de lo que realmente tienen. En lo mental, unos más despiertos que otros y, por si fuera poco, muchos de ellos no cursaron los años correspondientes a la educación preescolar, en donde se adquieren habilidades y destrezas, tan fundamentales para un desarrollo integral.

Pero, sin lugar a dudas, una de las apremiantes situaciones, casi ineludibles, que regularmente se presentan, es trabajar con niños que padecen problemas visuales, auditivos y hasta de lenguaje. De ahí que para los maestros que tienen bajo su responsabilidad la enorme tarea de conducirlos en el delicado y complicado proceso de la enseñanza-aprendizaje, en ese primer grado, sea un verdadero reto.

A nivel socioeconómico es mayor la discrepancia, pues, mientras unos están en condiciones de adquirir lo necesario para el desarrollo de las actividades escolares, otros pasan penurias para obtenerlo. Y mientras algunos llegan con buenos hábitos y ciertas normas de comportamiento y convivencia, muchos ni siquiera los conocen.

Debido a la falta de esos hábitos y habilidades, a muchos niños se les dificulta ir a la par de sus compañeros, por lo que a veces, el trabajo se prolonga, o de plano se detiene. Hay ocasiones en que es necesario prestarle atención a uno por uno, y, cuando el caso lo merita, no queda más que “llevarlos de la mano”. Otro aspecto que dificulta la difícil tarea de conducir grupos heterogéneos del primer grado es, en muchas de las veces, sobre todo en el medio rural, el alto número de alumnos que los integran, que debe ser de 20 como máximo.

En verdad se requiere, además de vocación y mucha paciencia, de una gama de recursos didácticos para motivar a los niños a interesarse en las actividades académicas para poder alcanzar los múltiples objetivos escolares. Y tomando en cuenta que la educación integral del niño la conforman múltiples aspectos, debe tenerse presente que la escuela primaria es la parte fundamental del nivel básico del Sistema Educativo Nacional. Sin una base académica sólida, difícilmente se pueden edificar y sostener los niveles subsecuentes.

Amable lector: Quizá estas observaciones y comentarios le parezcan un poco exagerados, o incluso inapropiados, pero es la realidad. Ese es, ha sido y, lamentablemente, todo indica que así seguirá siendo quien sabe por cuanto tiempo más, el principal obstáculo en la educación que nunca ha sido tomado en cuenta. Los grupos de primer grado no deben integrarse al arbitrio-mucho menos por orden alfabético- sino en base a un estudio previo para detectar todo aquello que pueda obstaculizar-o en su caso impedir-el aprendizaje normal en cada uno de los niños. Solo hasta después de las debidas observaciones de salud en general, es como deben formarse los grupos para el inicio del primer grado en la escuela primaria, para que no resulte tan heterogéneo como hasta ahora. El niño asiste a la escuela para aprender, no para medir su capacidad de aprendizaje. ¿Hasta cuándo se entenderá?

Mientras la educación siga dependiendo del capricho político o al gusto de quienes tienen en sus manos las decisiones para hacer de ella lo que quieran, jamás se podrá contar con un sistema educativo acorde a nuestra idiosincrasia y realidad socioeconómica como tantas veces hemos señalado.

POR DIEGO ALCALÁ PONCE
DIEGOALCALAPONCE@HOTMAIL.COM

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