COLUMNA INVITADA

Bicentenario de la Consumación de la Independencia

En memoria de mis padres don Celestino Martínez y doña Sofia Cisneros.

OPINIÓN

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Rubén Martínez Cisneros / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

El palacio virreinal fue el escenario en donde el 28 de septiembre de 1821, se suscribe el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, justo hace 200 años, signada por 38 notables, integrantes de la Junta Provisional Gubernativa, en el primer párrafo se lee; “La nación mexicana que por trescientos años ni ha tenido voluntad propia, ni libre el uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido”.

Firmada por Agustín de Iturbide, Juan O´Donojú, Manuel de la Bárcena, Matías Monteagudo, entre otras personalidades y considerada por el historiador Carlos Ma. de Bustamante, como la Segunda de la Independencia, pues el 6 de noviembre de 1813, se firmó el Acta Solemne de la Independencia de la América Septentrional en que sé abolía la esclavitud.

Después de iniciada la guerra de independencia en contra del gobierno español la madrugada del 16 de septiembre de 1810, encabezada por don Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Josefa Ortíz de Domínguez entre otros personajes, transcurrieron 11 años en la ruta por la libertad.

En 1821 se registran diversos hechos que conducen a  la Independencia de México, entre ellos podemos citar, el 10 de enero, Agustín de Iturbide, comandante general del Ejército del Sur conmina al insurgente Vicente Guerrero, deponga las armas a cambio del indulto, el cual lo rechaza este último, el 10 de febrero, Guerrero e Iturbide se reunieron en Acatempan  , que da fin al enfrentamiento de los ejercito insurgentes y realistas; 3 de marzo, Iturbide y Guerrero proclaman  el plan de Iguala, conocido por de Las Tres Garantías (Religión, Independencia y Unión), en julio es depuesto el virrey Juan Ruis de Apodaca, reemplazado por Juan O’Donojú quien firma el 24 de agosto con Iturbide Los Tratados de Córdoba, que reconocen la Independencia de México.

El 27 de septiembre de 1821, Agustín de Iturbide ingresa a la ciudad de México al mando del Ejercito Trigarante compuesto por 25 mil integrantes, testigo de ese acontecimiento el poeta Juan de Dios Peza, escribe, “Hacia un sol muy hermoso, era un día claro, brillante, limpio; parecía que los cielos y la tierra estaban tan alegres como nuestros corazones. Y era natural, todos teníamos fe en Iturbide y en el porvenir”.

Por su parte el historiador Manuel Payno, dice, “Era un hermoso día por cierto, el primero después de trescientos y pico de años, en que respiraba a la vez el perfume de las flores y el aura de la libertad”.

Un dato curioso, de acuerdo al Archivo General de la Nación (AGN), se elaboraron dos copias, uno para el Recinto Parlamentario y otra para el Archivo, en 1909 se perdió una de ellas en un incendio, otra de ellas fue robada y apareció en la Biblioteca de Maximiliano de Habsburgo, se llevó a Europa después de su muerte. Tiempo después Joaquín García Izcazbalceta adquiere el documento en Madrid, de acuerdo al AGN, “Uno de los herederos lo vendió a Florencio Gabito, quien pidió a su muerte, en 1961, se entregara al presidente Adolfo López Mateos. Actualmente el Acta se encuentra encapsulada libre de oxígeno, lo que garantiza su conservación por mínimo 150 años”.

POR RUBÉN MARTÍNEZ CISNEROS
COLABORADOR

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