CORPORATIVO

Los precios del maíz

Antes de la pandemia, el bushel de maíz costaba 3.73 dólares; actualmente se ubica en 5.23, pero en mayo pasado llegó a tocar los 7.32 dólares

OPINIÓN

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Rogelio Varela / Corporativo / Opinión El Heraldo de México

Como es público, esta semana la Suprema Corte de Justicia de la Nación inició un debate en torno a la ratificación de la medida precautoria que impide los permisos para poder sembrar maíz genéticamente modificado o transgénico.

El tema viene desde 2013, cuando la discusión arrancó en tribunales federales y también ha ido de la mano del freno a la importación de glifosato.

El tema tiene mucho de su raíz en las importaciones de maíz amarillo que han ido en aumento en los últimos años, y que la 4T quisiera frenar, pero que pondrían en jaque cadenas de producción claves para la industria de alimentos si no se hacen bien las cosas.

Una empresa que ha seguido de cerca el tema es Archer Daniels Midland Co. (ADM) que en la división de Animal Nutrition encabeza aquí Jorge Martínez Carrillo, quien considera que México debe de ampliar su producción local de la graminea para estar menos expuestos a los vaivenes de los precios del exterior.

Y es que en la pandemia, los precios de las materias primas, climas, incluido el maíz, han tenido alzas vertiginosas lo que impacta desde la producción de aceites vegetales para consumo humano hasta el forraje para alimentar al ganado, que luego se transforma en carne.

Para que tenga una idea, en 2018 el precio del bushel de maíz era de 3.73 dólares y actualmente es de 5.23 dólares, pero en mayo pasado llegó a tocar los 7.32 dólares, en nivel más alto desde 2013. 

Martínez considera que los precios del maíz habrían frenado ya su escalada, pero tardará todavía algunos meses para que se estabilicen a partir de los cambios que se puedan dar en las áreas de cultivo, aunque lo cierto es que la problemática que no ha podido superar el país es que cada año importamos 20 millones de toneladas de maíz amarillo.

Añada que ampliar la producción del grano tiene su principal reto en que el país ya no puede ampliar su superficie cultivable, pero también están condicionantes como son la disponibilidad de agua, el acceso a un sustituto del glifosato, y por supuesto acceder a semillas que permitan ampliar la producción de las parcelas.

También está el acceso a las tecnologías que permite producir alimentos más amigables con el medio ambiente, pero sin duda las implicaciones que pueda tener el cambio climático en la producción de alimentos, lo que significa un contexto distinto para el campo y sus productores. 

ADM si bien es un gigante global de la comercialización de alimentos ha acompañado a los productores en esas mejoras esperadas, pero también al gobierno porque el tema de las importaciones debe ocupar un lugar especial en la agenda de las políticas públicas porque mucho de la inflación viene de la subida en los alimentos. La buena noticia es la coyuntura de la crisis sanitaria, firmas como ADM han permitido que no se haya afectado en México el abasto de alimentos no sólo para consumo de las personas, también para la cadena pecuaria.

POR ROGELIO VARELA
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@CORPO_VARELA

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