LÍNEA DIRECTA

Otra Independencia

Pero todavía más importante es el hecho de que esta forma de reconstruir la historia embona perfectamente con el proyecto soberanista y autárquico de la 4T

OPINIÓN

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Ezra Shabot / Línea Directa / Opinión El Heraldo de México

Las discusiones sobre la independencia de México en este momento forman parte de un movimiento de revisionismo histórico impulsado por la 4T, y que pretende reconstruir el mito creado por los gobiernos de la Revolución Mexicana con respecto a la mexicanidad ligada al pasado indígena ya una ilegítima herencia española.

         Esta disputa académica se ha convertido en parte de la polarización política existente en el país entre los defensores de la Cuarta Transformación y los críticos de un proyecto estatista que pretende reconstruir el nacionalismo revolucionario adaptándolo al siglo XXI. Para la vida cotidiana de los habitantes este pleito sería intrascendente si no dañase la formación educativa de los niños, de nuevo sometidos a un modelo ideológico de falsedades y supuestas verdades incuestionables.

         Pero todavía más importante es el hecho de que esta forma de reconstruir la historia embona perfectamente con el proyecto soberanista y autárquico de la 4T. Las molestias que le ocasionan al gobierno las consecuencias del TMEC y que en el fondo, junto con las remeses mantienen a flote a la economía mexicana, son males irrenunciables de un modelo de nación que intenta una independencia del exterior en todos los planos.

         Y si los empresarios alejados del círculo del poder presidencial son vistos como ladrones, la inversión extranjera y la presencia de empresas transnacionales siguen siendo percibidas en el gobierno de López Obrador como sanguijuelas que extraen la riqueza nacional únicamente en su beneficio, en una visión propia de la izquierda en la década de los 70’s del siglo pasado.

         Así, el concepto de independencia deja de estar vinculado a la posibilidad de ofrecer en el corto plazo mejores condiciones de vida a sus habitantes a través de la generación de inversión productiva, empleo y mejores salarios, para trasladarse a la retórica de un nacionalismo que lo puede todo y que recurre a lo extranjero como un caso extremo por considerarlo dañino a la identidad nacional.

         Todo símbolo nacional está lleno de mitos fundacionales que se debaten constantemente, pero que trascienden a la vida diaria del ciudadano únicamente cuando de lo que se trata es cambiar su existencia misma a través de medidas que limitan su libertad, reducensus oportunidades económicas, o ponenen riesgo su seguridad individual.

         La verdadera independencia de un país no se mide por estatuas o gritos estridentes contra supuestos enemigos internos y externos, sino en la capacidad de ofrecer a sus habitantes mejores estándares de vida. En ese sentido estamos muy lejos de poder festejar algo más que una fecha histórica de la mitología nacional y de la cultura popular mexicana. Nada más eso.

POR EZRA SHABOT
EZSHABOT@YAHOO.COM.MX
@EZSHABOT

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