COLUMNA INVITADA

La destrucción sistematizada

Y, al mismo tiempo, nos lleva ya de lleno a un régimen donde en materia de inversiones físicas, lo único que importa es la voluntad del presidente, sin importar la existencia de reglas o de los criterios más elementales de viabilidad o impacto de un proyecto

OPINIÓN

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Jorge Andrés Castañeda / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Llevamos casi tres años presenciando una vorágine de la destrucción sistemática de las capacidades del Estado. Aún en este contexto, pareciera que en la última semana le han estado echando más ganas. Esta administración ha despreciado y marginado a funcionarios públicos técnicos en áreas críticas de gobierno, desmantelado las pocas instituciones públicas que eran mínimamente funcionales y se han recortado los presupuestos de prácticamente todas las áreas de gobierno que no son parte del proyecto del presidente. Pero esta semana ha ido mucho más lejos.

El lunes, se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto que permite al gobierno federal saltarse todos los trámites necesarios para llevar a cabo prácticamente cualquier obra. Si el gobierno clasifica un proyecto como de Seguridad Nacional, no necesitará contar con manifestaciones de impacto ambiental o regulatorio, con estudios de rentabilidad financiera o social, con consultas a poblaciones afectadas ni tendrá que hacer público ningún contrato. Este decreto elimina los mecanismos más básicos de rendición de cuentas y transparencia como la disponibilidad de contratos. Y, al mismo tiempo, nos lleva ya de lleno a un régimen donde en materia de inversiones físicas, lo único que importa es la voluntad del presidente, sin importar la existencia de reglas o de los criterios más elementales de viabilidad o impacto de un proyecto.

Por si fuera poco, el martes por la mañana empezó a circular la noticia que el presidente había retirado la postulación de Arturo Herrera a Banxico, lo que por la tarde era un hecho. Al día siguiente, mientras el INEGI anunciaba la quincena con la inflación más alta de los últimos 20 años (aunque el presidente no lo quiera creer) se anuncia el nombramiento de una funcionaria prácticamente desconocida. Si bien se puede diferir de las decisiones de Herrera al frente de la SHCP, es complicado cuestionar sus credenciales para ser gobernador de Banxico. Iba a ser el tercer secretario de Hacienda que pasa a ser Gobernador del Banco de México y es alguien que los actores financieros conocen y cuyo nombramiento ya había sido asimilado por los mercados financieros —lo que se había traducido en cierta estabilidad en el tipo de cambio.

Pero este cambio lo único que hace es abonar al ambiente de incertidumbre que viene permeando hace varias semanas en cuanto al Banco de México. Los bancos centrales viven en gran medida de su credibilidad. El cumplimiento de su mandato central, el control de la inflación depende en gran medida de la predictibilidad de sus acciones y de la credibilidad de los miembros de su junta de gobierno ante los principales actores económicos. Independientemente de las capacidades de Victoria Rodríguez Ceja, sus credenciales-que no cumplir los requisitos de ley - y el hecho de ser desconocida ponen en serias dudas la independencia y credibilidad de Banxico hacia adelante.

Mientras el presidente se dedica a destruir todo, la “oposición” no hace más que aprobarle todo lo que manda. ¿Así serán los próximos tres años?

POR JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA

COLABORADOR

@jorgeacast

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