Vehículos eléctricos y la llegada de lo inevitable

En China, la penetración de VE alcanzará 30 por ciento del total de todos los vehículos en 2030

Vehículos eléctricos y  la llegada de lo inevitable
Pablo Ortiz Mena/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Mientras en México la política pública energética está enfocada en verse el ombligo y revivir gloriosas quimeras petroleras, fenómenos en distintas industrias presagian su fracaso. El autotransporte es la que más amenaza los sueños trasnochados de nuestra administración.

La guerra para diseñar y producir vehículos eléctricos (VE) que cuenten con las mejores baterías, software y autonomía está siendo despiadada y Tesla dejará de ser la única favorita. En noviembre, GM anunció que fabricará 30 nuevos modelos de VE para 2025. Para 2022, Ford fabricará una versión eléctrica de la camioneta F-150, el vehículo que más utilidades le genera. En campaña, Biden prometió construir 500 mil estaciones de carga provocando la llegada de 25 millones de VE en 2030; además incentivos fiscales que fomenten su compra.

En Europa, diversos países como Reino Unido, Francia y España han anunciado su intención de prohibir la venta de vehículos con motor de combustión interna dentro de un máximo de 20 años. Actualmente casi uno de cada 10 vehículos nuevos es un VE, mientras que en Alemania tres de cada 10 son VE.

En China, la penetración de VE se disparará hasta 30 por ciento del total de todos los vehículos en 2030 y Nio, su empresa estrella, ha atraído exitosamente capital local y extranjero (cotiza en NYSE) convirtiéndose en el cuarto fabricante de automóviles más valioso del mundo, solo detrás de Tesla, Toyota y VW.

Durante la pandemia, refinerías en la India y en Europa cerraron. BP declaró que la demanda podría no recuperarse a los niveles anteriores

a la crisis sanitaria y anunció el cierre de la refinería más grande en Australia por no ser económicamente viable. Shell cerrará una refinería en Luisiana, ya que se concentrará en invertir en un futuro verde. IHS Markit estima que otras 11 refinerías cerrarán en EU, en el año.

No tiene sentido que México se aferre a la construcción de la refinería, a todas luces inviable financiera y ecológicamente. Será inevitable que la electrificación permeé en México, independientemente de falsos dilemas, dogmas y de conceptos ambiguos —que la administración sostiene, pero es incapaz de explicar— de soberanía, seguridad energética y confiabilidad. 

Más bien, debemos aprovechar nuestra situación como potencia manufacturera y hacer valer el gran potencial eólico, solar y sus bajos precios de generación para incentivar la fabricación de VE y desarrollar la movilidad limpia y barata.

Nos será imposible prescindir de los verdaderos expertos: empresarios que han visto sus inversiones frustradas, funcionarios públicos honorables que han sido reemplazados por gente improvisada y errática, así como jóvenes enfrentados a políticas públicas que no tienen ni pies ni cabeza, pero con la intención de encauzar el rumbo.

 

POR PABLO ORTIZ MENA
COLABORADOR
@PABLOORTIZMENA


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