La paz, menester local y global

En Guerra y Paz, Tolstoi escribe que “hay que creer en la posibilidad de la felicidad para ser feliz”. Podemos recordarlo para sujetar nuestra inclinación, orillada por la pandemia, presionada por la matizada inseguridad y acentuada por la incertidumbre económica, al interés colectivo de la esperanza de recuperación de progreso.

Permitir opciones de futuro y cómo las construimos debería ser la agenda de los partidos en este proceso electoral sordamente iniciado. Hace 39 años la Asamblea General de la ONU instauró el 21 de septiembre como Día Internacional de la Paz en un llamado para que los países estrecharan lazos y reforzaran principios básicos como convivencia, orden y armonía. El mensaje es interno e internacional.

¿Ha tenido este día algún resultado tangible para la sociedad global? Afirmativamente puede demostrarse que la celebración ha sido acompañada de esfuerzos enormes, sin que todos ellos hayan sido exitosos.

En cada entidad —y específicamente en la CDMX—, la sociedad civil junto a líderes de opinión, empresarios y autoridades suman esfuerzos para definir a las ciudades como urbes de soluciones post COVID. Destaca que en la capital nacional se modelen y apliquen políticas públicas sociales e innovación pública en el gobierno de Claudia Sheinbaum: el tema es también la recuperación de la paz.

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En estos casi dos años como jefa de Gobierno, Sheinbaum y su equipo han presentado a las políticas sociales, la movilidad, la lucha contra la corrupción la disminución de la impunidad y la operación anticrimen apoyada en inteligencia policial, como parte de la recuperación de la paz.

Pese a las reacciones violentas de algunos grupos delictivos, todos los cuales han sido combatidos en lo que va de este año, con la detención de más de 150 de sus integrantes, la sociedad y las autoridades se mantienen en el énfasis de cultura de la legalidad, en promoción cívica de la lucha contra la impunidad y el arribo a sentencias que formalicen la ejemplaridad en el castigo a culpables de los delitos.

En la CDMX, la preocupación por temas relacionados con la paz y la convivencia social ha llevado a la creación de programas como el de embajadores sociales y deportivos del Consejo Ciudadano. Éste apela por un modelo de convergencia ciudadana, empresarial y deportiva para la prevención del delito, el fomento a la cultura cívica y la resolución de conflictos.

Contribuye a ello el detalle del informe de Sheinbaum, con base en los datos que las propias organizaciones de la sociedad civil conocen, especialmente los relativos a homicidios dolosos, por ejemplo, en los que destaca la disminución de 50 por ciento en los delitos de alto impacto. Falta todavía, y ha empezado un trabajo con resultados medibles, para contener la vulnerabilidad familiar y de género. La paz no debe ser una elección, así como lo es la guerra. La paz es necesidad y conveniencia de todos al permitir una vida productiva y libre.

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Por SALVADOR GUERRERO CHIPRÉS
COLABORADOR
@GUERREROCHIPRES

rcb


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