Apple, en la mira

Esta semana Apple realizó actualizaciones de algunos de sus productos, como el Apple Watch 6 y una para el iPad, ambos sin ningún cambio relevante o innovación; también lanzó un programa de suscripciones que se llama Apple One, el cual permitirá en un registro tener varios servicios, como el de música y televisión. 

Este último lanzamiento, aunque era algo esperado, sirvió para que Spotify levantara la voz en contra de Apple, argumentando otra vez prácticas monopólicas. La compañía sueca de streaming asegura que Apple saca ventaja de su posición dominante, y pone en desventaja a su competencia.

Por otro lado, Epic Games, desde hace unas semanas, reclamó fuertemente a Apple por bajar de su tienda el juego Fortnite, ya que estaba incumpliendo con las normas de la App Store, por lo que considera que la empresa de la manzana abusa de su poder, y el hecho de que sólo pueda cobrar, a través de su plataforma (se queda con 30 por ciento de la venta), afecta a usuarios y desarrolladores; lo considera una práctica monopólica. 

Epic Games empezó a presionar en redes sociales a la firma tecnológica estadounidense, e hizo mucho ruido entre los usuarios del juego, que son millones a nivel mundial, lo que provocó, entre otros motivos, un comunicado de Apple, en donde avisa que revisará sus reglamentos y políticas de la App Store. 

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Ahora le tocó el turno a la compañía de la manzana estar en la mira, pero ya lo han vivido varias de las macroempresas tecnológicas, y por el mismo argumento: prácticas monopólicas. Google, Facebook, entre otras, son empresas que por su tamaño, poder y cuota de mercado son casi economías independientes, que manejan y valen más que muchos países del mundo.

El denominador común es que son compañías de innovación, y eso significa que si haces bien las cosas serás el primero, te pone en ventaja para acaparar el mercado. Hasta ahí suena justo el tema, pero cuando empieza la disyuntiva, estas macroempresas no permiten a otros entrar a la industria, por prácticas monopólicas, y se vuelve una lucha entre Goliats y empresas o gobiernos mucho más pequeños. 

¿Hasta qué punto se debe poner límite a estas macroempresas, más allá de lo legal? ¿Hasta qué punto deja de ser sano para el mercado que existan empresas con tanto poder en diferentes industrias, a niveles en las que ni los propios gobiernos pueden controlar?

POR ARMANDO KASSIAN
ARMANDO.KASSIAN@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ARKASMI
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