El último año de Angela

Hace quince años, en estos días de septiembre, Alemania estaba viviendo sus elecciones legislativas. Los resultados y el empate entre los dos principales partidos alemanes, el demócrata cristiano (CDU)de Angela Merkel, y el socialdemócrata (SPD) de Gerhard Schroeder, impidieron que una de estas fuerzas gobernara en solitario.La fórmula de la“gran coalición”CDU y SPD que surgió a raíz de esta contienda, se repitió posteriormente tres veces bajo el liderazgo de Angela Merkel.

A la canciller Merkel le queda hoy solo un año para asegurar una sucesión idónea para Alemania. Muchos ciudadanos están preocupados por cómo será su país después de Angela. No es menor la inquietud en las capitales europeas. El compromiso de Merkel con la integración europea permitió evitar el colapso de la eurozona en 2010. Asimismo, Alemania fue crucial en la respuesta europea a la crisis sanitaria y económica del Covid19.

La escena internacional demanda una constante atención de la canciller. Basta recordar los ataques proteccionistas de Trump o los graves problemas con Rusia a raíz del envenenamiento del opositor ruso Navalny que comprometen fuertemente la relación económica y energética de ambos países, incluido el proyecto del gaseoducto Nord Stream 2.Pero Merkel dedicará sus últimos meses de gobierno a la política interna.

En diciembre se elegirá el nuevo liderazgo de CDU al que aspiran algunos candidatos que por el momento únicamente representan liderazgos locales. En este segundo intento de escoger al jefe del partido–después del fracaso de la candidatura de Annegret Kramp-Karrenbauer–, se juega el futuro de CDU y de toda Alemania.

Merkel heredó un país con numerosas heridas de la unificación alemana que se han profundizado por la crisis económica y por la inmigración. Además, Alemania enfrenta una gran presión para mantenerse en la liga de los países dominantes en tiempos de transformación ecológica, tecnológica y digital. No obstante, el desafío más importante en este momento es frenar el avance de la extrema derecha en un país marcado por el nazismo. Desafortunadamente, ni el contexto ni el sistema de partidos políticos ayudan.

El partido Alternativa para Alemania, de corte nacionalista, populista y euroescéptico, que nació en 2013 tiene hoy más del 12% de escaños en el parlamento federal. Por otra parte, la participación combinada de los votos a favor de CDU y SPD bajó en las elecciones federales de más del 90% en 1976 al 53% en 2017. La dominación de la escena política durante muchos años por los mismos partidos y políticos generó mucha desconfianza en la sociedad. El voto se ha pulverizado hacia partidos pequeños, y entre los ganadores de esta situación se encuentra principalmente Alternativa para Alemania.

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Un año es toda una eternidad en la política y de momento todos los escenarios son posibles. Ahora bien, no cabe duda de que extrañaremos a Angela Merkel, una líder que ha sabido gobernar. Ojalá nos toquen más políticos como ella.

POR BEATA WOJNA
PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES
TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@BeataWojna
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