Planeación en infraestructura

Planeación en infraestructura
Planeación en infraestructura

LA planeación es una función administrativa/estratégica que comprende el análisis de una situación, el establecimiento de objetivos, la formulación de estrategias que permitan alcanzar dichas metas, así como el desarrollo de planes de acción que señalen el camino para alcanzar su cumplimiento, en otras palabras, la planeación analiza dónde estamos, establece a dónde queremos ir e indica qué vamos a hacer para llegar ahí y cómo lo vamos a hacer.

La planeación es importante porque nos permite reducir la incertidumbre y minimizar el riesgo, generar eficiencia al evitar la improvisación y maximizar el uso de recursos lo que genera valor agregado al cumplirse en tiempo y forma los objetivos planteados.

En materia de desarrollo de infraestructura se han realizado esfuerzos por parte del sector público y privado a efecto de contar con una planeación integral y de largo plazo a través de planes de infraestructura y programas sectoriales que brinden una visión sustentable, transversal, transparente e integral a todos los actores involucrados en la gestión y desarrollo de proyectos de infraestructura y a pesar de que no se han logrado los resultados esperados, nadie puede negar que han existido avances importantes y el desarrollo de proyectos ya no es meramente coyuntural.

Un programa de desarrollo de infraestructura bien planeado y con una visión a largo plazo es el modelo de contratos multianuales de mantenimiento y operación por estándares de desempeño en algunas de las carreteras de peaje a cargo de Banobras, implementado a partir de 2011 en las autopistas Guadalajara-Colima y Atlacomulco-Maravatío con 148 y 64 kilómetros de longitud respectivamente, mismas que se analizaron durante algunos años desde el punto de vista legal, financiero y técnico-operativo con el objeto de que no fuera un proyecto más de corto plazo y una simple idea de una administración, sino por el contrario, que fuera viable en el largo plazo y propio del desarrollo carretero del país.

Gráfico: Miguel Ulloa

Los contratos que amparan el citado esquema procuran mantener niveles de estándares internacionales en materia de conservación y operación de las carreteras con el claro objetivo de brindar un servicio de calidad a los usuarios de las autopistas en un plano de certidumbre legal y con visos a obtener resultados en el corto plazo con posibilidad de replicarlo en autopistas federales del país, como son por una parte el Paquete Noreste que cubre la principal ruta comercial del país con la frontera y que incluye carreteras como Monterrey-Nuevo Laredo, Cadereyta-Reynosa. Libramiento de Reynosa Sur II, Reynosa-Matamoros, Puente Internacional de Reynosa y el puente internacional Ignacio Zaragoza, lo que significa un total de 349 kilómetros y por otra el Paquete Sureste que cubre gran parte del golfo hacia Chiapas y que incluye las autopistas Tinaja-Acayucan, Acayucan-Cosoleacaque, Cárdenas-Agua Dulce, Champotón-Campeche, el Puente Zacat y las Choapas–Ocozocuautla, con un total de 523 kilómetros.

De lo anterior, se desprende que la planeación y desarrollo de este modelo no sólo se basa en el hecho de que se trabajó en el análisis de viabilidad y factibilidad durante muchos años, radica totalmente en el cambio de cultura de trabajo de los actores involucrados; en la visión que se tiene de la conservación mantenimiento, modernización y operación de las carreteras de tal manera que no se prevea la realización “a corto plazo” de las obras sino que con la infraestructura resultante se brindará un servicio de calidad en el mediano y largo plazos así como en atraer nuevas tecnologías en materia constructiva y de seguridad vial.

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En suma, un cambio en la forma de trabajar en la que se priorice la calidad de los servicios, se generen eficiencias mediante objetivos concretos y estrategias bien definidas que permitan una mejor coordinación de las tareas y actividades así como un mejor uso de los recursos. La planeación promueve dejar de hacer lo tradicional por un esquema innovador.

Las ventajas de la implementación del esquema se han visto reflejadas en su promoción dentro del sector privado bajo mecanismos que promueven incentivos para el mejoramiento y calidad de la infraestructura (estándares de desempeño), transitar de un modelo de obra pública tradicional a una visión de servicio orientada al usuario, promover la incorporación de nuevas tecnologías como Sistemas Inteligentes de Transporte (cámaras, telepeaje, información dinámica en tiempo real de las condiciones de la vía), optimización de los ingresos y gastos que se reflejan en los servicios de las carreteras, brindar mayor seguridad vial a los usuarios (cierre de accesos irregulares, cámaras de circuito cerrado en la carretera, servicios de emergencia, rampas de emergencia, entre otros), administración y gestión de contratos más eficiente y obtener altas calificaciones, por parte de la autoridad carretera, en el nivel de servicio.

Además de las ventajas antes referidas, existen beneficios tangibles como la creación de empleos directos e indirectos, la atracción de inversionistas privados, la creación de grupos multidisciplinarios para el desarrollo de la infraestructura conformados por ingenierías, despachos legales y financieros, empresas de tecnologías de información y comunicación, empresas especialistas en medio ambiente, especialistas en operación de carreteras, especialistas en administración de riesgos en infraestructura, entre otros.

La planeación de la infraestructura en México no es cuestión de buenas intenciones, se requiere una nueva cultura y visión de trabajo. Una visión de mediano y largo plazo donde se respeten los tiempos y la calidad de los procesos y procedimientos técnicos, financieros y legales, la ejecución de los proyectos ejecutivos, estudios y análisis involucrados. Los tiempos de planeación para el desarrollo de infraestructura deben de estar por encima de los tiempos políticos. Actualmente, existen esquemas con buenos cimientos basados en una planeación con visión de largo plazo que trascienden administraciones con diferentes proyectos e intereses, diferentes visiones de gobierno, diferentes actores, pero con un objetivo primordial: brindar servicios de calidad a la población.

POR ADOLFO X. ZAGAL OLIVARES
SOCIO GEA INFRAESTRUCTURA
AZO@GEAINFRAESTRUCTURA.MX

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