El uso de juegos de mesa como apoyo a la prevención y rehabilitación de las adicciones

En la medida en que se ha implementado el confinamiento y distanciamiento social durante la pandemia por COVID-19, muchas personas han buscado alternativas de comunicación novedosas, nuevas formas de entretenimiento, opciones de capacitación y desarrollo personal. Así como estrategias para ayudar, sobre todo a niños y jóvenes, a que sigan aprendiendo. Los juegos de mesa como el ajedrez pueden ser no solo una forma de entretenimiento y desafío mental, sino una gran herramienta para el desarrollo de diferentes capacidades y habilidades que ayudan a prevenir y rehabilitar el consumo de drogas. Jugar ajedrez activa las áreas frontal, temporal, parietal y occipital del cerebro.

Por ello, su práctica promueve el desarrollo de habilidades mentales como la tolerancia, resolución de problemas, toma de decisiones, planeación de acciones futuras, pensamiento crítico, creativo y eleva el coeficiente intelectual.Estas características son complementadas con la destreza en el razonamiento visoespacial y la capacidad para predecir y anticipar consecuencias;elementos fundamentales en esta disciplina, puesto que implica la contemplación constante del siguiente movimiento del contrincante. El ajedrez también involucra procesos cognitivos de memoria, concentración, reconocimiento de patrones y memoria de trabajo. De hecho, en muchas escuelas de todos los niveles educativos se fomenta su práctica ya que las investigaciones señalan que es posible transferir esa habilidad al área académica. La combinación de un pensamiento complejo con una gran agilidad mental que se requieren para jugar ajedrez parecen beneficiar particularmente a los estudiantes en el campo de las matemáticas. Algunos autores señalan que el análisis de las posiciones de las piezas de ajedrez tiene mucho en común con la resolución de problemas matemáticos.

Emplea conceptos como la correlación, utiliza el sistema de coordenadas, nociones de geometría a partir de las filas, columnas y diagonales que requieren un cálculo continuo.La práctica constante de esta disciplina refuerza dichas habilidades, que si bien parecen relacionarse al desempeño en matemáticas, son extremadamente útiles para un buen rendimiento escolar en general y la lectura en particular. De ahí que el ajedrez se haya convertido en objeto de estudio de numerosas investigaciones y se suela relacionar a quienes lo practican con una mayor inteligencia. Varios meta-análisis han demostrado que los ajedrecistas superan a los no jugadores en habilidades que ponen a prueba su coeficiente intelectual. Otros estudios han centrado su atención en la llamada plasticidad cerebral, considerada como una de las características más intrigantes del cerebro humano. Se trata de la capacidad de moldear al cerebro con la práctica de habilidades especificas.

Está demostrado que jugar ajedrez induce estos cambios y su práctica constante mejora la neuroplasticidad, promoviendo que el cerebro se adapte a demandas similares dentro y fuera del tablero de juego.En este sentido, los adultos pueden obtener un beneficio adicional, ya que las conexiones cerebrales que se generan en quienes participan en retos mentales como el ajedrez facilitan nuevos aprendizajes, estrategias y huellas de memoria, previniendo el deterioro cognitivo.

Por otro lado, existen varias reglas durante un juego de ajedrez que fomentan la paciencia, prudencia y perseverancia. Se trata de un juego con un código ético que alienta a los adversarios a jugar respetuosamente con otras personas, promoviendo la justicia y la honestidad. Los jugadores se sientan en silencio mientras transcurren las jugadas; lo que estimula una gran disciplina. A menudo se discute el juego con el oponente o compañeros de equipo cuando este llega a su fin. En conjunto, estas cualidades le permiten al jugador aprender de sus errores, reconocer sus aciertos y aleccionarlo sobre las ganancias potenciales de ese aprendizaje. Por eso el ajedrez ha sido empleado en múltiples ocasiones como una metáfora de otros deportes, del amor y de la vida.

De manera que el ajedrez, más que un juego de mesa o un pasatiempo, ofrece numerosos efectos positivos para el cerebro y cualquier persona, independientemente de su edad, se puede beneficiar con la practica de esta disciplina. Nunca es demasiado temprano o muy tarde para intentarlo y cuanto más se juega mayor es el desarrollo cerebral que se promueve. Ya sea que seas novato, aficionado o un experto: todos los niveles de juego otorgan sus propios beneficios.

Organismos internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) comprenden el poder del juego. Este juego, así como el dominó y otros juegos de mesa que implican estrategia, son herramientas útiles para aprender y recuperar un sin número de habilidades y capacidades. Está comprobado que el juego es un elemento transformador para las familias al impulsar la sana convivencia, crear recuerdos compartidos, facilitar el aprendizaje, el crecimiento y el desarrollo de habilidades para la vida. Factores de gran relevancia frente a la situación actual que vivimos de cara a la pandemia por COVID-19. Además, recuerda puedes jugar en línea, lo que convierte a los juegos de mesa en una excelente opción en estos momentos.

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Centros de Integración Juvenil, institución especializada en salud mental que está comprometida con el sano desarrollo de la población mexicana, organiza torneos y alienta este tipo de convivencia.  Visita www.gob.mx/salud/cij para conocer la oferta de servicios y si necesitas ayuda comunícate a la línea de atención psicológica al 55 52 12 12 12, por WhatsApp al 55 45 55 12 12 o a través de mensajería instantánea en Facebook (@CIJ.OFICIAL).

POR CARMEN FERNÁNDEZ
DIRECTORA GENERAL DE CENTROS DE INTEGRACIÓN JUVENIL
@CIJ_ADICCIONES

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