Sol, playa y … ¿Ciberseguridad?

En la actualidad, los retos de la ciberseguridad han pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana y los incidentes están en todos lados. Probablemente, al mencionar un ataque cibernético, lo primero que se nos viene a la mente es el sector financiero pero hay otro al que comúnmente dejamos de lado y es igual de importante: el sector turístico. Este año, no ha sido únicamente el COVID-19 lo que ha impactado a los sectores aeronáutico, turístico y hospitalario, los ataques a la ciberseguridad también han estado presentes causando pérdidas económicas y exponiendo la información de millones de personas que hicieron uso de sus servicios.

La industria de la hospitalidad es uno de los sectores más afectados por incidentes de ciberseguridad. Recordemos el caso de la cadena de hoteles Marriot International que en febrero de este año sufrió un incidente en sus sistemas que afectó a más de 5.2 millones de personas; o el escándalo en el que se vio envuelto recientemente la aerolínea británica EasyJets cuando sufrió un ataque de seguridad en mayo y comprometió la información de aproximadamente 9 millones de personas que formaban parte de su cartera de clientes.

¿Por qué los hoteles y aerolíneas se han convertido en una de las opciones predilectas de ataques para cuentas no autorizadas? La respuesta es muy sencilla: su amplia base de datos. Una característica de la industria del turismo y la hospitalidad es su necesidad de compartir información en tiempo real y mantenerse conectadas, no solo la clientela busca tener la mejor conexión Wifi durante sus visitas, también las personas que laboran en ellas, quienes brindan sus servicios como proveedores y agencias, entre otros, participan con la necesidad de accesos rápidos y constantes a las redes. Esta hiperconectividad abre la puerta a un sinfín de amenazas, así como a la necesidad de tener seguridad en el mundo cibernético.

Los accesos que realizamos a redes abiertas mediante teléfonos móviles, computadoras portátiles, tabletas electrónicas, relojes inteligentes y demás gadgets electrónicos, son sumamente atractivos para aquellas personas que buscan lucrar con el robo de datos o actividades ilícitas como ataques DDoS (ataques que buscan inhabilitar un servidor), phishing o malware, ya que les facilitamos el acceso a nuestra información.

Si bien, estas industrias han tomado decisiones fuera de nuestro alcance que crean un entorno peligroso para nuestra información, ahora nos toca tener cuidado con nuestra seguridad digital como la tenemos con la personal. Por ejemplo: si establecemos una conexión personal (hotspot) en nuestro teléfono, nuestra información quedará cifrada. Otras precauciones que podemos tomar son: asegurarnos de realizar una copia de seguridad antes de salir de viaje, que nuestro teléfono tenga una clave de acceso segura y, de preferencia, navegar en sitios web “https”.

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POR ALEXANDRA MOGUEL
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