Debatir con Chumel no fue mala idea

Las posturas de Chumel no distan mucho de las de gran parte de nuestra sociedad

Tengo una opinión distinta a la de la mayor parte de los simpatizantes de la 4T sobre la propuesta de invitar a Chumel Torres a debatir sobre racismo.

La idea de sentar al cómico a contrastar sus posturas y escuchar críticas es parte de un diálogo que debemos tener como sociedad, donde hace falta involucrar a todos los sectores, incluyendo –desde luego– a las figuras mediáticas más vacuas y frívolas que discriminan.

Es discutible si toca a Conapred convocar a un debate de ese tipo. Seguramente la forma en que este se comunicó fue equivocada (la existencia del racismo y el clasismo en México no puede colocarse entre signos de interrogación). Nada, sin embargo, que justifique la humillación y el linchamiento contra una funcionaria como Mónica Maccise.

La idea de contrastar las posturas racistas de alguien que forma opinión pública (2 millones 700 mil seguidores en Twitter contra 160 mil de Conapred) no puede soslayarse.

El Presidente aseveró que no se podía invitar a un torturador a un foro sobre erradicación de la tortura. Otras voces, como la de mi amigo John Ackerman, me dijo amablemente en un tuit que era como invitar a un nazi a una discusión sobre antisemitismo o a un violador a una sobre violencia de género.

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Lo cierto es que Chumel no es ni un nazi ni un torturador ni un violador. Es un cretino, un ignorante, un bully que agrede a menores y, desde luego, un racista y un clasista cuyas expresiones tienen características de un discurso de odio. Sin embargo, nos guste o no reconocerlo, su postura se asemeja a la de muchos otros racistas con los que convivimos a diario en México. Demonizar al discriminador y pretender negarle una voz es lo más cómodo, es la salida fácil, pero no cambia las cosas de fondo ni permite que nos hagamos cargo de la verdadera naturaleza de nuestro racismo. Lo difícil realmente es asumir que las posturas de Chumel no distan mucho de las de gran parte de la sociedad mexicana. Que el racismo es un problema de nosotros, no de los otros. En última instancia, toda esta discusión que presenciamos la semana pasada sirvió para que el tema se debatiera con una intensidad inédita. Para que habláramos sobre racismo hasta dentro de nuestras propias familias.

Lo cierto es que hoy Chumel ya no está transmitiendo su programa en HBO porque la empresa se dio cuenta que ya no podía tener entre sus conductores a uno tan conspicuamente discriminador. Al final, podemos comprobar que la idea del debate no era mala. El contrafactual está ahí: el diálogo que organizó Racismo.MX, donde quedó en evidencia el racismo de Chumel Torres, pero también el enorme reto que enfrentan los medios de comunicación para hacer una comedia distinta. El diálogo fue exitoso porque hasta el propio Chumel aprendió algo: seguramente pensará dos veces la próxima vez que se le ocurra escupir una frase tan suya como esa de que “cuando coges con un azteca entiendes porqué los mataron”, junto a cualquier otra de su discriminadora autoría.

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POR HERNÁN GÓMEZ BRUERA

HERNANFGB@GMAIL.COM

@HERNANGOMEZB

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