El reto de Fashion Week México

Debido al brote de COVID-19 nuestra semana de la moda canceló los desfiles presenciales y apuesta por presentar las colecciones en contenido digital

Las semanas de la moda en febrero en NY, Londres, París y Milán fueron las últimas que pudieron realizarse, ya con algunas cancelaciones, pero básicamente sin disrupciones a causa del coronavirus. Por lo pronto, las de Tokio, Seúl, Shanghái y Melbourne han sido canceladas y seguimos contando. La de México anuncio hace una semana que, debido a la situación, propone un nuevo formato que presentará las colecciones F/W 2020 durante el mes de abril mediante contenido audiovisual. La idea me parece no solamente muy buena, sino necesaria. Los desfiles son un formato creado hace ya muchísimos años cuando el mundo era distinto, eran algo a lo que solo un club muy exclusivo y pequeño podía acceder. Los lectores sólo podían ver las tendencias expuestas en ellos hasta 6 meses después, cuando los editores que habían estado presentes las reportaban en sus diferentes publicaciones, un poco antes de que salieran a la venta. Hoy, la deslucida NYFW (muchos diseñadores insignia de ella han preferido presentarse en otras ciudades o formatos), ofrece por 1,999 dólares tratamiento VIP por un día y la asistencia a 3 desfiles, existe el streaming que permite que cualquiera pueda verlos, lo que ha impulsado la era del see-now-buy-now y los tan buscados impactos digitales son inmediatos.

El debate sobre la muerte de las semanas de la moda como las conocemos no es nada nuevo, no solo por su formato, sino también por la gran huella de carbono que emiten los innumerables vuelos de los asistentes. Es cierto que presenciarlos, además de magia, tiene factores insustituibles como el que tanto editores como compradores puedan ver de primera mano la confección de las prendas -cuantas veces no he visto acabados terribles, dobladillos malhechos o por el contrario, texturas y aplicaciones maravillosas que solo en vivo se pueden apreciar- y aunque seguramente en un futuro tendremos muestras y showrooms 3D (para las marcas que puedan costearlo), mientras no lo hagamos, habrá que ver las prendas para juzgar. La principal función de estos eventos siempre ha sido y debería ser promover las colecciones en medios de todo tipo para que posibles consumidores puedan verlas, que compradores corporativos asistan (y por supuesto compren para sus tiendas las colecciones), y mantener o elevar el status de la marca.

Lo malo, sobre todo en las semanas que no pertenecen a las capitales de la moda principales, es que en ocasiones se convierten más bien en eventos sociales que no generan beneficio financiero real para algo que antes que nada es un negocio y que por mucha pasión que contenga, si no hay ganancia no puede subsistir; creando así la pregunta ¿con los altos costos que tienen que asumir los diseñadores por desfilar, realmente valen la pena para ellos? Los tiempos de crisis siempre son buenos para reinventarse y ponernos al corriente en lo que ya vamos atrasados. La apuesta de México es muy buena e interesante y si bien, los desfiles per se no deben desaparecer aún, si es necesaria la creación de contenido digital que les permita adelantarse a lo que viene. Espero que esta gran oportunidad sea bien aprovechada y sea la puerta a sumar algo nuevo

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POR ARIADNE GRANT
ARIADNEG@HORMAIL.COM
@ARIADNEGRANT

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