A lo que la pandemia obliga

A cada ciudadano a ser responsable y no culpar de todo a los gobernantes. A poner de nuestra parte y ser solidarios. Antes de que sea demasiado tarde.

A lo que la pandemia obliga
Carlos Zuñiga/ Acceso Libre/ Opinión El Heraldo de México

El año al cual todos le queremos decir adiós nos sigue llenando de lecciones. Por ejemplo, que algunas decisiones se deben tomar aunque se hayan postergado por diferentes razones. 

Después de presiones a favor y en contra, el gobierno de la Ciudad de México volvió a color rojo en el semáforo epidemiológico. Claudia Sheinbaum y el gobernador Alfredo del Mazo revivieron el instrumento que la semana pasada fue prácticamente arrojado a la basura por Hugo López-Gatell, al calificarlo de intrascendente.

La pandemia obliga a los gobernantes a ser congruentes. Desde hace dos semanas, cuando los hospitales volvieron a saturarse de enfermos por COVID-19, la Jefa de Gobierno pugnó por cerrar de nuevo las actividades no esenciales. Recibió una negativa por parte de la federación. En lugar de cruzarse de brazos, mandó múltiples mensajes a la población advirtiendo lo inminente. Pero no fueron atendidos. Se siguió cabildeando con la Secretaría de Salud federal la necesidad de cambiar de color. Al mismo tiempo, se amplió la capacidad de atención hospitalaria. Aunque casi se llegarán a tener 7 mil camas especialmente para este mal, si el ritmo de contagios seguía creciendo al ritmo presentado en los últimos días, no habría posibilidad humana ni instalaciones capaces de atender a todos los infectados. Inevitablemente, tuvimos que volver a rojo.

La pandemia obliga a cada político a asumir sus responsabilidades y tomar en serio el papel que les corresponde. Los gobernadores federalistas demandaron al gobierno federal un programa eficaz para aplicar la vacuna contra la COVID-19. Argumentando un posible uso político, pidieron al Presidente que se convoque al Consejo de Salubridad General para que se establezca un cronograma de distribución y aplicación y que se permita a los gobiernos locales y empresas privadas participar. Fiel a su estilo, Andrés Manuel López Obrador respondió que no dejaría la vacuna en manos de politiqueros irresponsables. 

Pero el gobierno de la 4T debe reconocer que no podrá con todo el paquete. Ha demostrado que su logística es mala. Incluso para repartir los apoyos de sus propios programas sociales. Recibir, resguardar, administrar y aplicar la vacuna no debe ser un trabajo exclusivo. Descartar a la primera oportunidad a centros hospitalarios y personal médico capacitado sólo por pertenecer a los sistemas estatales resultará contraproducente. No es tan descabellado nombrar a un zar de vacunación. Ojalá no se decida cuando se asome otro desastre.

Y finalmente, la pandemia nos obliga a cada ciudadano a ser responsable y no culpar de todo a los gobernantes. A poner de nuestra parte y ser solidarios. Antes de que sea demasiado tarde.

CONTRASEÑA: Que un exgobernador sea ejecutado en un destino turístico famoso a nivel mundial es una pésima señal, justo en la semana en la que el Presidente presumía una baja en los homicidios dolosos. Grave mensaje que un grupo de la delincuencia siga imponiendo su ley en cualquier lugar, contra quien sea, por los motivos que sean. Hace falta una respuesta contundente.

POR CARLOS ZÚÑIGA
@CARLOSZUP


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