López Obrador amordaza a la prensa

El Presidente invierte horas a la semana descalificando a la prensa sumándolos a las filas de la oposición

López Obrador amordaza a la prensa
Mariana Gomez Del Campo / Columna Editorial

La libertad de que los periodistas sean críticos al poder es una señal clara de que existe una democracia sana, pero es evidente que la “cuarta transformación” no está de acuerdo con los cuestionamientos a su gobierno. El presidente acepta solo los aplausos y las alabanzas pese al desastre que ha sido su administración. En sus “mañaneras” nunca ha sido capaz de contestar con congruencia una sola pregunta, sin terminar siendo la víctima y denunciando conspiraciones en su contra.

Según palabras del propio presidente, en este país “nunca antes” se había tenido tanta libertad de expresión, incluso hace unos días ocupó la conferencia mañanera para presentar un “análisis del comportamiento de medios” en la que se mostraban las columnas de opinión a favor, en contra y neutrales a su administración. López en una actitud muy lamentable señaló con nombre y apellido a quienes lo critican.

A inicios del año, el periodista Jorge Ramos asistió a una mañanera y cuestionó al presidente sobre las cifras de homicidios a nivel nacional que, a diferencia de lo que afirma el gobierno federal, no han tenido disminución alguna. Ese día, morena movilizó a sus “bots” en redes sociales para hostigar al periodista, la respuesta del mandatario fue “si ustedes se pasan, ya saben cómo les va” y les pidió que fueran “prudentes”.

La reacción de la organización no gubernamental Reporteros Sin Fronteras (RSF) no se hizo esperar, pues afirmó que la responsabilidad del gobierno es garantizar la seguridad de los periodistas por lo que denostarlos no contribuye a un ambiente favorable para la libertad de expresión.

La realidad es que, desde el inicio del sexenio, López Obrador invierte horas a la semana descalificando a la prensa sumándolos a las filas de la oposición pues provoca una estigmatización hacia los periodistas que es sumamente dañina para la libertad de expresión en México. Pero el tabasqueño se equivoca pues no es su tarea señalar o calificar el contenido de los artículos publicados en la prensa, sino gobernar, mientras que la prensa debe encargarse de informar a los ciudadanos con datos duros y verificables, para que ellos mismos forjen su propia opinión.

Hace unas semanas, Carlos Loret de Mola reveló unos videos donde se aprecia a Pío López Obrador, hermano del presidente, recibiendo sobres con dinero para “apoyar el movimiento”. Hasta el momento ni una sola persona ha sido detenida por el hecho, pero Pío denunció la divulgación del material por violar su intimidad y exige 12 años de cárcel para el periodista.

Lo anterior solamente se suma a una reiterada actitud hostil del gobierno federal contra la libertad de expresión, así como al uso de la publicidad oficial para castigar a los medios críticos y beneficiar a quienes son complacientes en sus páginas. Es alarmante que RSF califique a nuestro país como el “más mortífero para los medios de comunicación” pues en lo que va de este sexenio, 15 periodistas han sido asesinados. No olvidemos que en la lista de los fideicomisos que pretenden desaparecer está el de Derechos Humanos y periodistas. A México le urge un cambio de rumbo para reconstruir una nación democrática y de libertades fundamentales, en el que los periodistas puedan ejercer su oficio sin censura y sin miedo.

 

POR MARIANA GÓMEZ DEL CAMPO

SECRETARIA DE ASUNTOS INTERNACIONALES DEL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL

COLABORADORA EDITORIAL


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