El éxito detrás de The Boys

Otro de los puntos a favor que tiene la serie The Boys, es que no tiene pelos en la lengua

A tan solo un par de semanas de que termine la segunda temporada de The Boys, me parece justo que por fin hablemos de esta secuela que la está rompiendo en una de las plataformas de streaming que cada vez le hace mayor competencia (sombra) a Netflix.

Yo ya estoy a punto de cobrarle comisión a la gente de Amazon Prime Video, porque ya parezco vocera oficial de The Boys, esta serie cuya primera temporada estrenó en julio del año pasado y que me conquistó desde el primer capítulo. Es más, debo confesar que desde que fue presentada en la Comic-Con de San Diego, siempre tuve mucha curiosidad sobre cómo sería. Y es que para los que no han tenido oportunidad de verla, The Boys sigue literalmente a un grupo de muchachos no tan muchachos, cuyo único punto de convergencia es desenmascarar al emporio Vought, el cual maneja a los superhéroes más populares del mundo. Así como lo cuento pareciera una historia tan normal como cualquier otra en donde no se ha descubierto el hilo negro. Y así es, realmente el argumento de la serie no es su mayor fortaleza, si no el tono y tratamiento de la misma, pues pone a todos los personajes al desnudo para que podamos ver lo que sucede detrás de esas celebridades que los niños idolatran en donde ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos… bueno uno de ellos sí es el gran villano de la historia, pero aún él tiene sus claroscuros.

Otro de los puntos a favor que tiene la serie The Boys, es que no tiene pelos en la lengua. Es franca, ruda, soez, violenta, gore, tremendamente sarcástica, irónica y con un gran ritmo que no te deja ni parpadear. Y si la primera temporada tenía todos esos elementos, en este segundo tomo, podemos ver eso y más. Me gusta que los personajes y objetivos de cada uno de ellos, están aún más definidos, que van evolucionando como lo hace la historia y que además el guión va creciendo como lo haría una película de Marvel o DC, pero mofándose de muchos aspectos que hacen a estas cintas tan exitosas.

Y es que cada vez estoy más convencida de que entre más neta y desenfadada sea una historia de superhéroes, mayor éxito va a tener con la audiencia/público. Y así lo pudimos ver con Thor: Ragnarok, para mi la mejor de las tres entregas de este personaje de Marvel. Pero claro, tenía que llegar un cineasta como Taika Waititi para lograr un resultado así. Y ojo, con esto no estoy diciendo que este tipo de películas tienen que estar plagadas de chistoretes y sátira, pero un buen equilibrio entre eso y una historia sólida, nos puede dar un gran resultado. Porque por otro lado también hemos comprobado que cuando los cineastas se van al lado más oscuro de los personajes, pueden ocurrir cosas increíbles, como lo hizo Christopher Nolan con su trilogía de Batman, la única del Universo de DC Cómics, que para mi gusto ha funcionado. El tema es que las medias tintas nunca funcionan.

Ahora, también estoy convencida que a todos los seres humanos (no se hagan), nos encanta saber que no existen personas perfectas e invencibles como los superhéroes que hasta la fecha nos han presentado los dos grandes conglomerados de cómics. Nos gusta creer que ellos también se equivocan, queremos conocer su talón de Aquiles y que nos confiesen que también tienen intereses personales más grandes que el bien común. Porque sí, así somos todos. Y eso me encanta de esta serie cuyo final de temporada está planeado para el próximo 9 de octubre. Muy recomendable para todos aquellos fanáticos de los superhéroes, pero más aún para los detractores del género.

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Por LINET PUENTE
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