Sembremos conciencia

La estrecha relación entre la pobreza y el medio ambiente es pocas veces visibilizada. Los pobres, son quienes más dependen de los recursos naturales.

"La interdependencia nos obliga a pensar en un solo mundo, en un proyecto común". Con esta frase, y muchas más, la encíclica Laudato Si´, del papa Francisco nos invita a pensar en nuestro planeta y en cómo, a través de nuestras acciones diarias, podemos contribuir a su mejora para las actuales y futuras generaciones. A cuatro años de emitida dicha encíclica, la Conferencia Generación Laudato Si´,: Jóvenes que cuidan nuestra casa común, sirvió como plataforma para que recordaran y reflexionaran sobre el rol de los jóvenes en el cuidado del planeta los días 15 y 16 de julio en Nairobi. Juventudes de todo el mundo reflexionando desde una perspectiva africana ¿qué resolvemos primero, la pobreza o el medio ambiente? Y es que, la estrecha relación entre la pobreza y el medio ambiente es pocas veces visibilizada, pero es necesario recordarla. Los pobres, son quienes más dependen de los recursos naturales para su subsistencia, son los más dependientes a la agricultura a nivel mundial y son la población más damnificada ante un desastre natural. En México, según datos del Coneval, representan 43.6 por ciento de nuestra población. Tal vez, algunos de estos datos han inspirado las actuales intervenciones de nuestro gobierno en proyectos como Sembrando Vida, Programa de Comunidades Sustentables del gobierno federal que busca incentivar el establecimiento de sistemas productivos agroforestales; cultivos tradicionales con frutícolas, y el sistema de Milpa Intercalada entre árboles frutales para lograr la autosuficiencia alimentaria, el autoempleo y recuperar la cobertura forestal del país. En la esfera local, la Ciudad de México lanzó la iniciativa Reto Verde y Sembrando Árboles. El primero, con el objetivo de sembrar y cuidar 10 millones de plantas y árboles en el periodo de lluvias, de junio 2019 a agosto 2020 y el segundo, busca recuperar 16 parques de la ciudad como parte del objetivo de revegetación de la parte del programa ambiental y de cambio climático con una inversión inicial de mil 82 millones de pesos. Procuremos que estas iniciativas sean parte de nuestro proyecto común como país y estén acompañadas por una inversión igual para el cuidado y monitoreo de los sujetos sembrados, así como cursos de sensibilización. Pláticas, talleres y cursos destinados a explicar que nuestros nuevos vecinos, los árboles, necesitan nuestra ayuda y constante cuidado para su supervivencia. Educación ambiental que nos ayude a que estas inversiones millonarias no se pierdan y, sobre todo, que combatan la pobreza y desigualdad a través de la creación de capacidades en las poblaciones más vulnerables del país con la participación de nuestros agentes de cambio por naturaleza, nuestros jóvenes. Mtra. Mariana González Araujo *Profesora de MedioAmbiente, Facultad deEstudios Globales lctl

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