Logro indiscutible

Tienen mucho que celebrar el Presidente y su equipo, si bien quedarán retos de implementación, y aún hay que esperar las votaciones

Es un logro indiscutible de la administración del Presidente la conclusión final de las negociaciones con EU para la ratificación legislativa del T-MEC. El costo no ha sido menor, tanto en lo que se refiere a la subordinación total de la política migratoria, como en las concesiones en materia laboral. Pero este era, desde el arranque de la transición, un pilar de la estrategia económica del nuevo gobierno, y considerando la contraparte, una meta enormemente incierta. Tienen mucho que celebrar el Presidente y su equipo, si bien quedarán retos de implementación, y aún hay que esperar las votaciones correspondientes. Podría decirse que otros ganadores son líderes del pasado que insistieron en la integración económica con Estados Unidos como estrategia de desarrollo para México, pero ello es anecdótico.

Más bien, el efecto profundo de este éxito es doble. Por un lado demuestra, contra lo visto en muchos otros ámbitos del primer año de gobierno, que la administración de AMLO es capaz de logros relevantes y complejos. Más allá de la aplanadora legislativa que no ha estado exenta de fracasos y episodios lamentables, el T-MEC es el primer galardón digno de lucir en una galería. Atempera a quienes dan por supuesto la incompetencia de la administración, y alerta a los opositores que imaginan a la autodestrucción de Morena como su estrategia de más probable éxito.

Adicionalmente, liberada la incertidumbre económica provocada por la embestida de Trump contra el TLCAN original, se despeja la variable externa más compleja que enfrentaba el gobierno mexicano para impulsar el crecimiento. Desde luego, sigue siendo relevante si en la economía del mundo hay una crisis o un auge, pero con la ratificación del T-MEC se confirma que, aún en la era de “America First”, nuestro país mantendrá una posición privilegiada en el corazón de la economía de América del Norte. Desde luego que Trump volverá a las andadas si la oposición demócrata lo pone en aprietos. Pero cualquier amenaza tendrá un mucho menor efecto contra el respaldo de un nuevo tratado comercial.

Así pues, que el gobierno mexicano tiene la mesa puesta para la implementación de su proyecto de desarrollo. Con mayoría en el Congreso, la cercanía de los liderazgos empresariales más importantes, y un acuerdo comercial firme con la administración Trump, se eliminan los contrapesos reales y los pretextos políticos para el éxito del gobierno actual, al menos de aquí a 2021.

Los resultados no han sido buenos. No sólo está estancada la economía, sino que ello ocurre al tiempo que EU crece con cierta celeridad. Durante las dos primeras décadas del TLCAN lo que ocurría era exactamente al revés, con México creciendo uno o dos puntos por arriba de nuestros vecinos. Habiendo pasado la aduana internacional del T-MEC, hay que regresar a la discusión de las tareas que tenemos en casa. En materia de energía y del aeropuerto es quizá momento de reconsiderar.

POR ALEJANDRO POIRÉ
*DECANO ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES Y GOBIERNO TEC DE MONTERREY
@ALEJANDROPOIRE


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