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Yo veo…

OPINIÓN

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Ayer se cumplieron 24 años del emblemático discurso de Luis Donaldo Colosio, entonces candidato a la presidencia de México, cuando el PRI celebraba 65 años de existencia. La historia de su candidatura y de su asesinato aquel 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, dejaron marcado para siempre aquel discurso que, se dice, fue la causa de su trágico final. Sólo recordamos el famoso: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla”. Pero el discurso de Colosio es mucho más rico, potente y vigente, ante los rezagos que vive México, el texto cobra desgarradora actualidad. Colosio destacó las fortalezas del PRI, pero a los pocos minutos, se escuchó el primer concepto perturbador para el poderío político que ostentaba Carlos Salinas de Gortari: “Encabezaremos una nueva etapa en la transformación política de México”. Casi nadie recuerda que, en ese año, el PRI y Colosio iban en el tercer lugar de la intención de voto, Diego Fernández de Cevallos encabezaba todas las encuestas, así lo reconoció: Quedó atrás la etapa en que la lucha política se daba, esencialmente, hacia el interior de nuestra organización y no con otros partidos. Hoy vivimos en la competencia y a la competencia tenemos que acudir”. Este fue el primer concepto que algunos interpretaron como un rompimiento con Salinas de Gortari: “Hoy estamos ante una auténtica competencia. El gobierno no nos dará el triunfo: el triunfo vendrá de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo, de nuestra dedicación”. Colosio fue el que sembró la idea del cambio; parecía un discurso de la oposición: “Hoy somos la opción que ofrece el cambio con responsabilidad. Somos la opción que mejor conoce lo que se ha hecho. ¡Cambiemos, sí! ¡Cambiemos! ¡Pero hagámoslo con responsabilidad”! En este fragmento, parece que Colosio le grita a Andrés Manuel López Obrador desde el fondo del tiempo: “¡México no quiere aventuras políticas! ¡México no quiere saltos al vacío! ¡México no quiere retrocesos a esquemas que ya estuvieron en el poder y probaron ser ineficaces! ¡México quiere democracia, pero rechaza su perversión: la demagogia! Colosio quería reformar el concepto de poder. Imagine usted, ante un todopoderoso presidente de la República que su candidato haya arengado esto: “Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático”. En una siguiente entrega revisaré con usted otros momentos de este discurso, que bien podría retomarlo José Antonio Meade; al fin que México en lo político y lo social no parecen haber cambiado mucho.  

Corazón que sí siente

Que hambriento está México de triunfos. Coco y La Forma del Agua no son películas mexicanas. Una usa una tradición y la otra la dirigió un mexicano avecindado en Los Ángeles California. La verdad es amarga y vaya que incomoda.