La cueva del chacal

OPINIÓN

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Así es, no estoy hablando de uno de esos shows donde los niños bonitos de la TV salen medio vestidos en un escenario a metros de distancia tuyo, hablo de un verdadero congal de lujuria femenina donde los hombres se encueran por completo, te bailan encima y te hacen privados. Todo se puede tocar, todo se puede si compras "chocadillas" y los inviertes en un poco de diversión. A pesar de que siempre he pensado que el porno, los shows y hasta las sex shops están dirigidas a cumplir fantasías cien por ciento masculinas, tengo que admitir que lejos de las risas iniciales, la sensación de pagar por los bailes y el contacto es bastante excitante. Los había de todo tipo: morenos, rubios, altos y bajitos, policías, bomberos y hasta luchadores con máscaras. Lejos de prender, daban un poco de miedo, pero debo aceptarlo, me gustó y mucho. Los bailes eran varoniles, nada de bailar "macho man" con botitas y coreografías tan estilizadas que te hacen sentir la maestra Tronchatoro. ¡Mi cabeza como siempre empezaba a analizar todo, pensar cómo el sistema en el que vivimos cosifica a las personas, pero el bombero tenía los ojitos miel y me distraía, después me preguntaba si serían extranjeros y venían de un país en crisis que los obligaba a viajar... pero el bombero se quitaba el casco, intenté aferrarme a la idea de que por más buenos que estaban eran personas y no pedazos de carne... pero ¡qué pedazos!... me estaba bailando a mí. Me guiñaba el ojo, a la mierda la crisis mundial, la bonita personalidad y el análisis social del bombero y el país  del que viene, arriba el "chacadollar" y la desfachatez de mi amiga que bien me conoce y me lleva a donde mi mente no gire a mil revoluciones. Logré divertirme, donde Bob el bombero no tiene apellido, huele a coco y baila "Aerosmith" porque es sexy. ¿Alcé la mirada para verlo a los ojos y Bob...y Bob...Bob dejó de bailar y me dijo “es que eres muy linda y si me ves me da pena bailar”... ¿es neta? ¿Después de tirar a la basura años de educación “consciente” y “humanista” el stripper sale con que le da pena bailarme porque cree que soy bonita? Qué decepción y qué pena por mí pues mi amiga que siempre ha sido más rápida que yo ya llevaba veinte bailes y ni chacadollar dejó libre para reivindicar la timidez del muchacho, en fin... que ni bombero ni vaquero ni baile, pero sí una noche de copas. Una noche loca de ser políticamente incorrecta, socialmente inconsciente y bastante feliz coreando a todo pulmón las canciones de Gloria Trevi que su imitadora cubierta en diamantina decide regalarnos para llorarle a los amores, reír con las comadres y escuchar las risas de todas las mujeres que como yo decidieron no pensarle. Que me prueban que a las mujeres nos sale muy bien ser valientes, dominantes y lascivas. Que los roles son sólo eso, pedazos de un guion intercambiable al antojo del autor que puede dar batuta a quien mejor le convenga.   Columna anterior: ¡Nadie pidió ir a la escuela!