México: ¿Otra vez la diversificación de mercados?

OPINIÓN

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Como suele ocurrir cuando se complican las relaciones con los principales socios comerciales, las cúpulas empresariales y políticas reaccionan con afirmaciones sobre la necesidad de diversificar el comercio exterior, tal y como ha sucedido ahora, cuando está próxima la inquietante revisión del TLCAN, sugerida por Donald Trump. Es una historia, o mejor dicho, una historieta de nunca acabar, que recurre siempre que se presenta una situación de incertidumbre como la que hoy volvemos a enfrentar. Como se ha operado en el pasado, los secretarios de Economía, Agricultura y demás sectores, junto con representantes empresariales, organizan el envío de misiones comerciales a diversos países, incluso a algunos con los que nunca se ha entablado una relación comercial seria, a fin de lograr al “bote pronto” una diversificación comercial que lleva décadas sin concretarse. Es bochornoso que México sea uno de los países más abiertos, con 46 tratados de libre comercio y que la relación con 44 de los países signatarios no supere 25% del comercio exterior. De poco sirve promover con otros tratados y bloques comerciales, como la llamada “Alianza del Pacífico” (constituido con Chile, Colombia y Perú), que entre sus metas de mediano plazo tiene la incorporación de muchos más países de la región Asia-Pacífico, si no se establecen objetivos sectoriales concretos que propicien mayores volúmenes comerciales y con ello se contribuya a reducir la dependencia de un solo país o bloque de países. No se trata de generar tratados comerciales per se,  que sólo sirvan para preconizar ante el mundo la convicción por la apertura económica. Se debería tratar, más bien, de la gestión anticipada de convenios que faciliten una efectiva diversificación que garantice la permanente continuidad de los flujos comerciales ante situaciones imprevistas. No debe olvidarse que el mayor volumen de comercio internacional se realiza por razones históricas, geográficas, de vecindad con los países integrantes del TLCAN, en particular Estados Unidos y, por tanto, hay que concentrar energías para obtener resultados favorables en la renegociación.