Cambia el nombre, misma misión

Luego de décadas de ser el Consejo Nacional de La Raza, la organización sorprendió a muchos cuando anunció esta semana que cambiaría su nombre

OPINIÓN

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El grupo latino más grande del país, el Consejo Nacional de La Raza (NCLR, por sus siglas en inglés) ya no existe como tal. Al menos su nombre. Por: Patricia Guadalupe* Luego de décadas de ser NCLR, la organización sorprendió a muchos cuando anunció esta semana que cambiaría su nombre del muy conocido NCLR a UnidosUS — que se podría interpretar de dos maneras: “Unidos por Estados Unidos” (de la US), y “Unidos Nosotros”, de la palabra en inglés para nosotros: us — para decir que es una manera de ampliar su audiencia y también combatir a los racistas que criticaban “la raza” como parte de un plan de “apoderarse del país”. El escritor mexicano José Vasconcelos hablaba sobre la ideología de una “raza cósmica” en las Américas donde todas las razas se aglomeraban sin importar quiénes fueran para entonces crear una civilización nueva, Universópolis. Esa utopía de todos trabajando juntos para una misma causa es algo que NCLR siempre ha querido hacer, pero nunca pudo deshacerse de la imagen que la organización fundada por activistas chicanos estaba atrapada en las políticas y estrategias de antaño, cuando huelgas y marchas funcionaban, pero ahora no. NCLR dice que hace el cambio de nombre para ampliar sus esfuerzos en la comunidad latina, una comunidad diversa y no necesariamente identificada con la comunidad mexicoamericana ni chicana o sus tácticas, y especialmente para llegar a gente joven que conoce poco de la historia del NCLR y creen que es una organización de y para gente de otra generación. Janet Murguía, la presidenta del ahora UnidosUS, asegura que aún con el cambio el grupo seguirán siendo defensores de la comunidad latina y en particular de los inmigrantes latinos, y que considera que el cambio es para “unir fuerzas”. Además, es una manera de tratar de frenar críticas que el nombre “la raza,” traducido al inglés como “the race” es abogar a favor de una raza en particular por encima de las otras. El cambio ha sido tal que inmediatamente después de anunciar que se conocerán por su nuevo nombre, las páginas en las redes sociales de NCLR desaparecieron para reaparecer con el cambio, y el letrero grande en el frente de su edificio, a pocas cuadras de la Casa Blanca, ya tiene el cambio como si el antiguo nombre nunca hubiera existido. Su razón de ser, sin embargo, no cambia: la bancada de congresistas hispanos en la Cámara baja se reunió con John Kelly, el secretario de Seguridad Nacional, y este les dijo que DACA, el programa de amparo para jóvenes indocumentados (“soñadores”) está en la cuerda floja y podría desaparecer pronto. El mismo presidente Donald Trump ha dicho que no le interesa deportar a decenas de miles de jóvenes que llegaron a Estados Unidos de niños y en su mayoría no conocen otro lugar, pero una cosa es lo que dice y otra cosa es lo que hace. Obviamente los legisladores hispanos salieron de la reunión bastante descontentos y dicen que no dejarán que la Casa Blanca deshaga un programa que beneficia a más de 800 mil jóvenes. Como diría el antiguo NCLR, la lucha apenas comienza. *Periodista Columna anterior: Trump y sus problemas en español