Las preocupaciones por los tuits de Trump

De escuchar a analistas y especialistas, a pesar de la montaña rusa que han sido a veces las relaciones entre Estados Unidos y México los últimos meses, ha habido avances y se han mantenido y hasta ampliado esquemas de cooperación.
De hecho, ese es el tono que parece prevalecer a diversos niveles de gobierno, empresariales y en la academia, donde hay un moderado optimismo, incluso en términos de la ya inminente renegociación del Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN). Pero al igual que en una gran cantidad de otros temas en los que hoy está involucrado el gobierno de Estados Unidos, queda siempre un elemento disruptor llamado Donald Trump. Por un lado, en Washington se habla del desorden en el gobierno, específicamente lo que a veces se describe como lucha por el poder entre diferentes facciones en la Casa Blanca y que a veces se presenta también como parte del estilo de trabajo de Trump, que como empresario gustaba de mantener facciones en competencia. Por otro, el hábito de tuitear sus opiniones se ha convertido en un problema general: lo mismo en términos de sus propias y conflictuadas relaciones con otras áreas del gobierno, que con sus propios funcionarios y aún en términos de sus propias políticas. El problema es tanto mayor porque, según la percepción actual, descrita por una publicación política, "el presidente Donald Trump quiere que sus mensajes de tuit sean tomados literalmente y en serio, aun cuando sus ayudantes, abogados y aliados están perpetuamente obligados a arreglar el tiradero después". De hecho Kellyanne Conway, una consejera presidencial, se quejó de la atención que los medios prestan a los tuits y la describió como "obsesión". Pero el hecho también es que, de acuerdo con la prensa estadounidense, expertos legales han sugerido que los tuits de Trump han perturbado relaciones, creado fricciones con aliados, contradicho a sus funcionarios, y ciertamente tienen el poder de socavar o sabotear de plano negociaciones de cualquier índole. Después de todo, son señalamientos del Presidente de EU: el propio Trump ha descrito sus tuits como su forma de hacer llegar sus opiniones directamente a sus seguidores y rodear lo que considera como injusta visión de los medios. Pero si sus reflexiones, puestas en 144 caracteres, son la opinión del jefe del Estado estadounidense, los trabajos de sus ayudantes o las consideraciones políticas de sus aliados pueden ser invalidadas por ellos. El efecto que puedan tener en las negociaciones del TLCAN es algo que preocupa a varios, en Estados Unidos y México. Hasta qué grado un mensaje de ese tipo pueda ser ignorado podría ser un punto de discusión o un problema para los negociadores. Lo cierto es que, por un lado, hay una visión de largo plazo para la relación bilateral y aún regional. Pero también preocupación porque puede verse sujeta a un tuit...   Columna anterior: De herencias y herencias...

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