De Bronco pasó a pony

OPINIÓN

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Cada que Jaime Rodríguez Calderón aparece en los diarios de circulación nacional no es debido a una buena noticia. Al llamado “Bronco” más que los hechos, lo persigue su lengua larga, que en muchas ocasiones lo hace caer en el ridículo. Ayer volvió a las primeras planas por haber amenazado con demandar penalmente a varios medios de comunicación. “Ya es hora de ponerle un alto a los medios, cuando mienten nadie les dice nada” dijo luego de sostener una confrontación verbal con un reportero del periódico El Norte. Desde hace semanas, la imagen del gobernador de Nuevo León aparece en decenas de vallas de la Ciudad de México, como parte de la publicidad de una revista que siempre tiene en su portada a gobernantes que -irónicamente- están en campaña. Cuestionado sobre el costo de esa publicidad, el “Bronco” estalló y lanzó su amago. No es la primera vez que arremete en contra de medios o sus trabajadores. Hoy Nuevo León padece las consecuencias de haber elegido a un personaje que capitalizó el hartazgo hacia los partidos y la molestia hacia la gestión de Rodrigo Medina, pero que nada tiene que presumir en cuanto a obras, logros o personajes de renombre en la cárcel. Entre buena parte de la población nuevoleonesa hay molestia por los decepcionantes resultados en temas de salud, educación, transporte y sobre todo en seguridad. Los delitos comunes van a la alza y la lucha entre bandas ha provocado en las últimas semanas una serie de ejecuciones que han aterrorizado a habitantes de la zona metropolitana de Monterrey como en los peores tiempos de la pasada administración. Ya no hablemos del desastre en el que se encuentra el sistema penitenciario estatal. Ante los cuestionamientos por la situación de inseguridad, el mandatario opta por confrontar en lugar de explicar. En lugar de rendir cuentas, se inclina por la poca transparencia. Lo que criticaba como candidato, lo tolera como gobernante. Las amenazas del “Bronco” no caen en un buen momento para la prensa en México, pero tampoco para los políticos. Para el registro queda cómo le fue al Presidente Peña la semana pasada cuando equívocamente dijo que aplicarían el peso de la ley a quienes habían hecho falsas acusaciones contra su gobierno. Peña corrigió, algo que el gobernador de Nuevo León nunca hará. La confrontación directa de ayer también demuestra que se fracturó la alianza con el grupo periodístico que le permitió a Rodríguez ganar la gubernatura, una evidencia que los acuerdos entre ellos no se concretaron. A la salida del gabinete de Fernando Elizondo, la relación entre el gobierno independiente y el periódico que ayer vetó se deterioró velozmente. El problema es que ya se peleó con todos y queda sin aliados para sus aspiraciones presidenciales, que muchos ya ven evaporadas. CONTRASEÑA: Ante el desencanto, los adversarios y ciudadanos han cambiado el mote de “Bronco”, por el de un simple “Pony”.   Columna anterior: Un pueblo entero defendió a un criminal