¿Un candidato seminarista?

En el Bajío ya se oye a panistas mencionar las posibilidades de que un seminarista aparezca por la candidatura del PAN a la Presidencia de la República. Se trata de Miguel Márquez, gobernador de Guanajuato. Era un hombre tibio, pero de un tiempo para acá afinó su discurso, su expresión oral y corporal. Seduce a la gente cuando lo escucha y le gusta que al termino de sus actos públicos el gobernador diga: Dios los bendiga. Márquez ya superó en simpatía a su propio partido en ese estado ultra panista. Las encuestas de cara al proceso electoral de 2018 lo revelan: ¿Votaría usted por el PAN? 60% contesta sí, pero cuando se pregunta: ¿Votaría por Miguel Márquez? La respuesta positiva es más alta: 70%. Por eso, en días pasados el propio ex presidente Fox le hizo el llamado con esa voz que lo caracteriza: “¡Órale, Miguel! Anímate, todavía es tiempo, sáltale al toro, tú tienes como lidiar, tienes cómo gobernar, tienes capacidad de transformar cosas”. Guanajuato tiene un crecimiento económico de más de 5% anual. Márquez antes de dedicarse a la política estuvo metido 9 años en el seminario. A veces se le olvida que es político y actúa como padrecito. En medio de la violencia creciente en Guanajuato, provocó un escándalo al consagrar a su entidad al Sagrado Corazón de Jesús. Hizo una ceremonia eclesiástica en mayo a la que asistieron unas  2 mil 500 personas, entre ellas diversos funcionarios públicos panistas. “Entrego a Dios y a su divina voluntad todo lo que somos y todo lo que tenemos en este Estado al hacer esta consagración de manera humilde reconozco y pido perdón por las fallas que he tenido en mi pasado. Le pido a Dios que nos ayude a cambiar todo lo que no sea de Él. Yo Miguel Márquez como gobernador del estado de Guanajuato, declaró este juramento delante de Dios, del pueblo y de María Santísima, amén”. El último año de su seminario recorrió el mundo, conoció mujeres y le gustaron. Volvió al seminario y dijo que ya no quería ser sacerdote. Fue una tragedia en León para quienes lo veían como arzobispo que haya renunciado para enamorarse, luego irse de indocumentado a EU y que tras su regreso haya terminado en la política.  Desde antes de que Fox pusiera su nombre en la mesa pública, el Jefe Diego Fernández de Cevallos estuvo en Guanajuato para tratar de convencerlo de que se lanzara. Es el gobernador mejor calificado de todo el país. “No, no me voy a ir a meter a los golpes. A menos que se complique todo y me inviten ya lo valoraría”, ha contestado. Es decir, espera, en todo caso, un escenario en el que Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y Ricardo Anaya (Alfredo González, director editorial de este diario, reveló además que Miguel Ángel Yunes se anotó en la lista de los presidenciables) se golpeen fuerte para emerger entonces como un hombre bueno y sin discordia que lleva la paz al partido. ¿Conviene un seminarista para la Presidencia de la República? CRUZADO. Rebelión en el PRI. Ivonne Ortega, aspirante presidencial, asoma la cabeza en un frente antipeñista para que no haya dedazo desde Los Pinos.

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