El Muro. Por Rossana Ayala

¿Que? necesidad tengo de hacerme esto? “Venga Ross, debes seguir y llegar a la meta, con dignidad, la frente en alto y una sonrisa en el rostro; se lo prometiste a tu hijo Salvador, te lo pro- metiste a ti misma”, me repito una y otra vez.
Ya no corro con las piernas, no las siento; corro con el corazo?n, aunque e?ste casi se me sale por la boca.... Repite conmigo: “Vamos tu? puedes”. Pero no puedo, estoy a punto de desfallecer, de desplomarme; estoy ante lo que los corredores experimentados llaman El Muro. El mismo que llega sin avisar.
Es un sitio en el que chocas con tu cansancio, tu agotamiento. Es entonces cuando el cuerpo te dice “¡Basta! ¡Para! No ma?s, has llegado al li?mite de tu capacidad o a donde te alcanzo? tu entrenamiento”. En ese momento se pone a prueba la fe en ti mismo, se activa un viejo instinto de supervivencia junto con tu capacidad para seguir.
No hay te?cnica para superar El Muro. Cada corredor lo logra a su manera, a veces con mu?sica, pensando en la familia, los amigos, con palabras de a?nimo o poniendo la mente en blanco y dando una zancada cada vez, y si logras relajarte y enfocarte lo suficiente, de pronto sucede: te viene un golpe de energi?a, un empujo?n de a?nimo que nace de tu interior y de pronto te da un levanto?n, un impulso del que no sabi?as que eras capaz, que hace que casi te olvides del cansancio. Y es que, lo admito: No fui hecha para esto de ser atleta. De nin?a nunca destaque? en actividades deportivas y fue precisamente por eso que me gusto? correr. Lo haci?a en la Laguna del Nainari de Ciudad Obrego?n, en los cerros en Monterrey o aqui? en Los Viveros de Coyoaca?n y despue?s el Bosque de Tlalpan. Descubri?, a fuerza de trote y sudor, que el verdadero reconocimiento no es obtener el oro, sino superar tus propios li?mites; cada di?a: primero la pereza, luego caminar, despue?s trotar, para llegar a correr, hasta que de pronto te das cuenta que tu cuerpo ha ganado fuerza, mientras tu mente y espi?ritu se fortalecen. Hoy sigo siendo una corredora normal, de esas que ves en las man?anas. Pare? de correr cuando mis hijos nacieron y en sus primeros an?os, y despue?s lo retome? por urgencia, por necesidad... corri? por mi vida. He superado algunos muros, otros no, pero aprendi? que siempre es posible retomar una carrera a pesar de cualquier obsta?culo. KM 42 del Marato?n: Mis ojos fijos al frente. ¡No lo puedo creer! Veo los enormes relojes digitales que anuncian la META. Se? que nunca ganare? una carrera o hare? un tiempo para presumir, pero ahora entiendo que ¡¡la vida es como correr!! So?lo kilo?metro a kilo?metro, con esfuerzo, constancia y el apoyo de los que amas y te aman, sacara?s fuerzas para superar tus propios muros, llegar a la meta y ser mejor persona. AYALA.ROSS@GMAIL.COM
@AYALAROSS1

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