Decano de vida

‘El Chino’ el último rescatista activo del sismo de 1985

Decano de vida

Héctor El Chino Méndez regresa al punto en que su vida dio un giro hace 35 años, cerca de donde se ubicaba el edificio Nuevo León, en Tlatelolco, lugar en el que comenzó como rescatista voluntario, o sea un Topo, hecho que califica como una misión de vida.

Su mente se llena de aquellos recuerdos que iniciaron aquel 19 de septiembre de 1985, tras el sismo de 8.1 grados en la escala de Richter. 

Nostálgico dice "yo empecé aquí. Yo nací aquí en Nonoalco, entonces estaba muy familiarizado con la Unidad, porque desde niño vi cuando hicieron la unidad, estaba muy familiarizado. Cuando vi lo que había pasado me vine rápido para acá.

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"Se me aceleró todo. Sientes el impulso de venir. Me metí luego luego, vi un hoyo y me metí. Había una huella de sangre en la pared y estaba viendo cómo empezar a trabajar y llegó un soldado, que dijo para fiera y me salí".

Después, cuenta a El Heraldo de México cómo participó en su primer rescate.

"Cuando salimos sacamos una señora del Golfo de México. Traía fractura expuesta en la pierna y en el brazo. La subimos sobre una cobija y la sacamos en un ángulo de 45 grados.

"Al llegar a la entrada del hoyo, veía el humo de las máquinas trabajando y se oía el ruido de las rompedoras de concreto", describe.

Sin embargo, su primer rescate dio un giro de 180 grados. Cuando sacaron a la mujer, se lanzó sobre la mujer un grupo para disputarla.También faltaba su sobrina. "A esa muy fácil, porque había un hoyo en el concreto".

Cuando tomó un respiro después de apoyar en las labores, se sentó con un café y un refresco en mano. Ahí se dió cuenta de que no tenía que esperar algún reconocimiento a cambio de lo que hacía. [nota_relacionada id=1248869]

"Ahí hubo un cambio en mí, donde te das cuentas que no necesitas que te den reconocimientos (...) los políticos se van, los voluntarios permanecemos.

"Yo lo tomé como una misión de vida y me di cuenta que nadie iba a venir a decirme eres un héroe y a felicitarme. Me di cuenta que son cosas que le tocan a uno en la vida", comentó.

Se le cuestiona cuántas personas a rescatado en su labor y responde tajantemente: no debes llevar una cuenta, porque no es un certamen deportivo. Pero recalca que el voluntario nunca debe pedir dinero a cambio de su labor.

A los 38 años, precisa, es cuando comienza su vida en la que se llamaría posteriormente la Brigada Internacional Topos Azteca (BIRTA).

Para ello, tienen muy claro que debe tener un verdadero Topo, de acuerdo a un decálogo que retomaron de los Yaquis.

"No hay padre, no hay madre. No hay noche, no hay día. No hay frío, no hay calor. No hay comida, no hay agua. No hay cansancio, no hay dolor. Lo único que hay es el sentido del deber de hacer lo que te corresponde como hombre", remató.

EN CORTO

  • Héctor recuerda que Juan Vidal fue quien le enseñó cómo recuperar cuerpos.
  • En el 2017 apoyó en las labores del Colegio Enrique Rébsamen
  • Recalca que muchos supuestos voluntarios ven como negocio esta labor
  • Tiene formación de contador público

EN NÚMEROS

  • 50 desastres han tenido su participación.
  • 2004 fue el año en el que trabajó en las labores de rescate del Tsunami.
https://youtu.be/0dgJdK-8pPE
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Por Carlos Navarro

eadp


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