México salva a bisonte de la extinción

en casi 10 años, logran preservar esta especie en rancho de chihuahua

JANOS. Entre el desierto de Chihuahua, expertos luchan de manera exitosa por la preservación genéticamente pura del bisonte americano (Bison bison), también conocido como búfalo, y, a la par, de los pastizales. Empezaron con 23 ejemplares, en 2009, y ahora la única manada de linaje puro en México está integrada por 184 y se ubica en el rancho El Uno, dentro de la Reserva de la Biosfera de Janos, a unos 230 kilómetros de Ciudad Juárez. Los bisontes son una especie considerada en peligro de extinción según la Norma 059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), por lo que en 2009 comenzó el proyecto de su conservación en el noroeste de Chihuahua, coordinado por The Nature Conservancy (TNC), la Universidad Nacional Autónoma de México, The Tutuaca Mountain School y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, en colaboración con el Park Service de Estados Unidos, quienes donaron los primeros especímenes. Recientemente, el proyecto está a cargo del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, en colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y un grupo de trabajo de expertos en bisonte en México. En 2014 fueron introducidos ocho animales más a la manada que vive en semicautiverio, la cual suma actualmente 140 ejemplares adultos y 44 crías nacidas la mayoría entre abril, mayo y junio de este año, señaló Pedro Calderón Domínguez, administrador del rancho El Uno. El objetivo es recuperar el papel ecológico de la especie, el cual consiste en la diversidad vegetal en los pastizales, regular el establecimiento de plantas leñosas y servir de presa a depredadores como el lobo mexicano, explicó. Su joroba, que los hace llegar a medir hasta 1.70 metros de altura, su gran peso de una tonelada, sus peculiares cuernos y el pelaje café obscuro, recorren 2 mil 300 hectáreas del desierto. De acuerdo con los responsables del proyecto, hasta los años 1800 habitaban cerca de 30 millones de bisontes en las planicies norteamericanas, desde Canadá hasta el centro de México, pero sus poblaciones fueron afectadas por la cacería indiscriminada para el uso de pieles, y como estrategia para eliminar a los grupos indígenas que dependían de ellos. Actualmente, la construcción del muro fronterizo entre Estados Unidos y México representa una nueva amenaza para la movilidad de la especie, indicó su responsable. La preservación del bisonte ayuda al mantenimiento de los pastizales, gracias al pisoteo que remueve la tierra permite la filtración del agua de lluvia a los mantos acuíferos; su estiércol, orina, saliva y revolcaderas también los mantienen. Se calcula que en libertad, el promedio de vida que alcanzan es de 15 a 20 años, mientras que en la manada de El Uno, los más viejos tienen 10 años de vida. Entre los objetivos del racho se encuentra hacerlo rentable con la introducción de ganado.   Por HÉRIKA MARTÍNEZ PRADO

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