Ratas de CDMX aprendieron a socializar

paseantes las procuran y ellas no les temen; son un riesgo a la salud: expertos

En la emblemática y remodelada Alameda Central, donde acuden miles de personas, entre turistas y capitalinos, un nutrido grupo de ratas pasea tranquilamente por las áreas verdes, se acerca sin temor a oler cerca de la gente e incluso recibe alimentos de los visitantes. Rebasada quedó la descripción de Rockdrigo González en el tema que hacía referencia a esos roedores, que son vistos como “veloces sombras se escurren silenciosas, al amparo de la oscuridad”. Ahora, como pasa con las ardillas o las palomas que se encuentran en los parques públicos, las ratas dejaron la oscuridad y la humedad de las coladeras, alejándose de su comportamiento natural. Biólogos expresaron que el comportamiento de los roedores se ha modificado: de ser nocturnos y cautos, ahora salen a buscar comida a plena luz del día, pues dejaron ver a los humanos como sus depredadores.     “Se ha ido modificando su conducta en las zonas urbanas y semiurbanas porque ha aumentado la abundancia de sus poblaciones debido a que hay mucho alimento disponible a manera de basura”, expresó el doctor Fernando Cervantes Reza, investigador del Instituto de Biología de la
UNAM. Muchos de los paseantes no se percatan de la presencia de los roedores, otros, en cambio, se acercan a tomarles fotos o videos mientras los animales conviven con otras especies. “Parece que los humanos las ven con normalidad o les tienen miedo, cuando debería de ser al revés. Es peligroso porque las ratas se sienten en su territorio y podrían empezar a defenderlo”, advirtió el zoólogo Javier Olvera, de la UAM Iztapalapa. De acuerdo a los expertos, esta convivencia genera problemas de salud pública por las enfermedades de las que son portadoras. “Fueron propagadoras de la fiebre negra, andan entre basura y cadáveres; pueden traer problemas como rabia o leptospirosis”, agregó Olvera. Mientras algunos visitantes equiparan su presencia con la de las ardillas o las aves y exigen que se les respete, hay quienes critican que las autoridades no hagan nada por erradicarlos. “En mi opinión no es malo ver una rata, es como ver un pajarito. De todos modos sabemos que están en todos lados y no me causan asco ni es desagradable, es un animalito, un ser vivo como cualquier otro”, expresó Junuet, estudiante de la licenciatura de Química y Farmacobiología. En contraste, Daniel Cervantes, las califica como una plaga que está ocupando un lugar emblemático de la ciudad. “No deberían de permitir su propagación; hay niños, niñas, son animales que traen enfermedades”, señaló. Una trabajadora de limpia asignada a la Alameda expresó que ella y sus compañeros están habituados a verlas entre las plantas, sobre todo en los lugares donde la gente tira más comida al piso. Los especialistas alertaron sobre el problema que representa que las ratas se adapten a recibir comida, pues eso beneficia sus ciclos reproductivos y un crecimiento de la población de roedores. Aunque no hay un censo de las ratas, se estima que son un promedio de 10 por cada persona y, en algunas zonas como Chapultepec o la Alameda, la cifra puede aumentar a 15. Por Lizeth Gómez de Anda
Temas