Basura: del desecho a la productividad

Basura: del desecho a la productividad
Basura: del desecho a la productividad
En el norte de Francia, a las orillas del Río Deûle y cerca de la frontera con Bélgica, está Lille, ciudad de apenas un millón 100 mil habitantes: toda la basura inorgánica es enviada a la Planta de Termovalorización de Halluin, operada por Veolia. Michel Lepilliet, director de Manejo de Residuos de la Metrópoli de Lille, habla con un grupo de expertos, ecologistas, activistas y periodistas. Explica cómo funciona la instalación, similar a la que Veolia construirá en el Bordo Poniente tras ganar la licitación, la primera de ese tipo en Latinoamérica, pero cuatro veces más grande que Halluin.
Bajo el modelo europeo, la CDMX comenzará la construcción de su planta, pero ésta será alimentada con cuatro mil 500 toneladas diarias de basura.
Con esos residuos se generarán 965 mil megavatios–hora, equivalente para mover el Metro. La termovalorización es una suerte de incineración controlada, cuyas emisiones deberán ser mínimas, bajo normas europeas, y algunos de sus residuos serán utilizados como base para asfalto: “Estos equipamientos asustan; todos los quieren, pero no a un lado se su casa. El secreto es rendir cuentas, ser transparentes y presentar informes anuales”, ataja ante los cuestionamientos sobre el impacto ambiental de la planta. En Lille, asegura, valorizar los residuos es casi una obsesión, por lo cual durante todo el año se trabaja en concientizar a los ciudadanos sobre la importancia de la separación y así sea más fácil la disposición final para reciclaje, composta y generación de energía eléctrica o para la calefacción urbana, necesaria en Francia.
Paolo Rosi, directivo de Veolia, dice que en los 90 poco interesaba qué pasaba con la ba- sura y era enterrada en rellenos sanitarios, que producían gases de efecto invernadero. "Hay 450 plantas en Europa y dos mil 90 en el mundo".
  Por Manuel Durán  

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