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Una familia demuele el edificio de Génova 33, en Zona Rosa

NACIONAL

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Transeúntes se detienen por unos segundos. En la esquina de Hamburgo y Génova, en la Juárez, levantan su mirada y contemplan lo que pasa. https://www.youtube.com/watch?v=dAolmAbqYjM&feature=youtu.be El ruido de mazos contra el concreto los cautiva. Una área cercada, un inmueble enmallado y hombres trabajando a más de 50 metros de altura, generan curiosidad. [caption id="attachment_183401" align="alignleft" width="300"] Foto: Pablo Salazar[/caption] En el 33 de Génova, en la Zona Rosa, Ciudad de México, los hermanos Martínez López, originarios del municipio de Amanalco y con la demolición en los genes, dirigen al grupo que hombres se encarga de echar abajo un inmueble de 11 pisos que sufrió daños irreversibles tras el 19S.   “Mi trabajo de toda la vida es la demolición (...) ahorita el riesgo es más grande porque ya quedó sentido (el edificio)”, cuenta el integrante de esta familia mexiquense, Ángel, quien es el encargado de toda la demolición. [caption id="attachment_183403" align="alignright" width="1024"] Foto: Pablo Salazar[/caption] Al igual que ellos, su padre vivió una circunstancia similar. En 1985, un sismo que azotó a la Ciudad de México, dañó más de cinco mil inmuebles, factor que también llevó al líder de esta familia a demoler algunos. [caption id="attachment_183405" align="alignright" width="300"] Foto: Pablo Salazar[/caption] El encargado de estos trabajos, que cuenta con una experiencia de más de 18 años en este ámbito, relata que a pesar de tener un largo recorrido en este empleo, Génova 33 ha sido el que mayor riesgo le ha representado. “Este es el más riesgoso. Ya nos tocó demoler en Concepción Béistegui (...) es el de mayor riesgo”, menciona. Incluso comenta que ha habido colegas que han sido invitados a laborar, sin embargo, al ver de qué inmueble se trata, decide dar un paso atrás, “ven el riesgo y se van”. [caption id="attachment_183407" align="alignnone" width="1024"] Foto: Pablo Salazar[/caption] El segundo al mando de esta obra, Joaquín, de 45 años y el mayor de la cuarteta de Martínez López, explica que el trabajar hombro con hombro con su hermano Ángel genera mejor diálogo. “Nuestro papá trabajó en esto y más que nada el que nos metió (...) es comunicación, es organizarnos”, recalca el también hermano de Gerardo y Joel, ambos demoledores. [caption id="attachment_183411" align="alignnone" width="1024"] Foto: Pablo Salazar[/caption] El director de construcción de obras públicas A de la Secretaría de Obras y Servicios local, Francisco Máximo Izquierdo, enfatizó que el plan de demolición se ha mantenido como se estableció desde un principio, inclusive el sismo de días pasados no apretó el paso. “Todo los llevamos respecto a un procedimiento. Vamos al paso conforme nos indica el estructurista”. Por Carlos Navarro

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