11 DE SEPTIEMBRE

Logran sumar fuerzas: Tras el 11-S, Al-Qaeda se consolidó en el mundo árabe

Tras el 11-s, Al-Qaeda se consolidó en el mundo árabe

MUNDO

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Tras el 11-s, Al-Qaeda se consolidó en el mundo árabe

Al invadir Kuwait, el 2 de agosto de 1990, el presidente Irakuí Saddam Hussein pudo argumentar que, como Palestina, la tierra que albergaba las ciudades santas de La Meca y Medina había caído presa de la ocupación y llamó a liberarlas. Arabia Saudí había invitado a cientos de miles de tropas estadounidenses durante la crisis y guerra del Golfo (1990-1991). Además de los apremios sociales y económicos y de la impopularidad de las monarquías del Golfo, las sospechas de las intenciones occidentales en el mundo musulmán jugaron a favor de Saddam; tocó fibras sensibles incluso entre musulmanes tan alejados del mundo árabe como China. A partir de ese suceso histórico, la nebulosa islamista, que había crecido en la década de 1980 en los países de mayoría árabe y musulmana, implosionó.

La imagen del muyahidín en la guerra contra la ocupación soviética de Afganistán (1980-1989) se había cristalizado como referente de legitimación. Los excombatientes árabes y afganos, embriagados por la victoria sobre el ejército soviético con el apoyo de saudíes, estadounidenses y pakistaníes, se dividieron en torno a la cuestión Irakuí, al tiempo que se encontraron en los 90 en el mercado yihadista global. Con experiencia militar y el prestigio de la victoria, los combatientes afganos y extranjeros se unieron a los escenarios de guerra en Chechenia, Kosovo, Egipto y Argelia.

Al-Qaeda, fundada por el saudí-yemení Osama Bin Laden, se consolidó como organización a-territorial y global; además, siguió engrosando sus filas con miembros cuyas trayectorias revelaban ser producto de los fenómenos globales de brecha generacional, crisis de autoridad social, deslegitimación de la autoridad religiosa tradicional, predicación sobre una base individual en las redes sociales, y desvinculación entre fe y cultura. Los atentados contra el World Trade Center (1993), dos embajadas estadounidenses en África Oriental (1998) y el USS Cole en Adén (2000) mandaron señales que se dejaron pasar. Tras el 11-S y verse privado de su santuario afgano con apoyo talibán, el mando de Al-Qaeda se reubicó en el noroeste de Pakistán a finales de 2001; extendió ramas en Yemen, en Irak, en el Norte de África, y lanzó nuevas operaciones terroristas, como las de Madrid (2004) y Londres (2005).

La fatídica invasión de EU en Irak ayudó al desarrollo ideológico del movimiento yihadista global; también introdujo nuevos dilemas y debates que generaron división en su seno, en torno a los métodos de la batalla y los objetivos legítimos a golpear. Asimismo, mientras que Bin Laden solía hablar en términos generales sobre la “alianza judía-cruzada” o se refería a un pequeño grupo de países específicos (particularmente EU Israel, ocasionalmente Reino Unido y Francia), el número de países enemigos se extendió.

La guerra contra el terrorismo fracasó en su intento de ser global, pero triunfó en procesos de securitización, en airadas cumbres y decisiones cortoplacistas que siguen afectando nuestros derechos. 

dza