Ferran Adrià: El chef sin límites

GASTROLAB

·
La innovación un parteaguas en la gastronomía mundial. Todo sin descuidar las técnicas culinarias, respetando los ingredientes y las tradiciones.
Muchos dirían que lo que caracteriza a Ferran es la pasión por su trabajo y su constante afán por romper las reglas y, aunque efectivamente esto es algo que se ve reflejado en su trabajo, la clave de lo que hay detrás de todos sus logros profesionales e invenciones en el mundo gastronómico es la manera en la que aprovechó sus habilidades y las combinó.
Así logró hacer uso de la forma más elevada de la inteligencia, como lo dice Ken Robinson, la creatividad. La creatividad requiere de la capacidad de ser ingenioso y crear asociaciones de ideas que sirvan para solucionar problemas de forma original. Es un proceso que va mucho más allá que sólo crear nuevas ideas. Se deben considerar diferentes posibilidades, opciones y alternativas. Se debe no sólo producir ideas sino analizarlas y perfeccionarlas para así llegar a la innovación.
Durante el proceso del pensamiento creativo, puede haber obstáculos y frustraciones. Por esto mismo hay que saber jugar con las habilidades y los pensamientos, para en algún punto, llegar a acertar.
Ferrán logró hacer esto dentro de la cocina. Vio más allá de un ingrediente, una reacción química y un utensilio, jugó con ellos para crear experiencias, sabores y texturas nuevas. Consideró diferentes posibilidades y alternativas de presentarle al comensal un platillo y fusionar el arte, la química y la cocina en un sólo bocado. Las analizó y, poco a poco, las perfeccionó hasta crear una revolución de innovación en el mundo gastronómico. Una nueva forma de pensar acerca de lo que se puede hacer dentro de una cocina.
[caption id="attachment_565828" align="aligncenter" width="600"] El chef Ferran Adrià. Foto: Nayeli Cruz[/caption]
Él dice que con todo esto enseñó a la gente a pensar. Pero hizo mucho más.  Logró que los comensales se sentaran a la mesa y no sólo se cuestionaran qué comerían, sino de qué forma lo harían, en qué estado, con qué textura, con qué preparación. No sólo echó a andar la mente de sus clientes, sino de todas las personas que cocinan alrededor del mundo.
Con su trabajo alentó a echar a volar la imaginación y a cuestionar absolutamente todo para poder llegar a entender el origen de los ingredientes y los procesos químicos. Demostró que la creatividad debe de ser llevada un paso más adelante para con ella crear nuevas cosas e innovar. Logró hacer verdaderamente de la cocina una ciencia y crear en cada platillo, arte culinario. Porque como él mismo dice, “antes de crear hay que comprender.”
Ferrán Adriá no sólo alienta a usar la creatividad como la fuente de la innovación, sino a usar el tiempo a tu favor y no en tu contra. Él dice que las generaciones de ahora deben saber que el tiempo es algo fundamental para poder triunfar, también que no todo se construye de la noche a la mañana y que no sirve de nada querer aprovechar cada segundo sólo para triunfar. Se debe disfrutar el proceso. Comprender los propósitos, visualizar el camino. Pero todo, a su tiempo. Con paciencia, de la cual es ejemplo, no fue hasta 20 años después de que empezó su carrera, cuando se le otorgó la portada del New York Times. 
Las generaciones pasarán, pero siempre estará presente el legado del chef Ferran Adrià.

REINVENTARSE PARA PROGRESAR

El Bulli cerró para evolucionar el mismo Bulli, ya que en sus proyectos quedó viva su filosofía. Fue semilla y creador de una nueva historia: el nuevo Bulli será un proyecto sobre innovación en un centro en donde se va a reflexionar, experimentar, investigar y pensar: Será El Bulli 1846.

LOGROS Y RETOS

  • El más grande de Adrià ha sido hacer pensar a la gente.
  • Entender que el arte culinario está basado en la creatividad.
  • La vanguardia abre caminos.
  • Su mayor legado ha sido El Bulli. 

Eventos en CDMX

Estuvieron a cargo por la agencia MH Marketing House, que con más de quince años de experiencia en publicidad, logró de la mano de Telefónica Movistar hacer un éxito del evento en donde la creatividad fue el eje principal.
Por Cristina Mieres y Rafaela Kassian