Café Tacvba evoca al amor en desenchufado

Minutos después de las 21:00 horas, Joselo, Quique, Meme y Rubén Albarrán salieron al escenario de la Sala Nezahualcóyotl, en la cual ya esperaba la orquesta, bajo la batuta de Mario Santos. El primer tema en sonar en su segundo MTV Unplugged fue “El Espacio”, acompañados por el maestro Jorge Echeverría en el arpa. Rubén, vestido con un pantalón negro, un gabán y un sombrero de palma, recorría el entarimado, tapizado con dos alfombras rojas y una negra que se juntaban al centro donde se encontraba un altar de frutas. “Se nota qué hay muchos amigos, que chin&@$, es una noche súper especial, hermosa y emocionante. Llevamos varios días ensayando con la orquesta, deseamos que disfruten todos los temas”, dijo Rubén para saludar al público. “La locomotora” sirvió para que los fans sacaran el furor por el show. Después la fiesta siguió con “Chilanga Banda”, mientras el escenario era iluminado con luces amarillas, y de arriba salían otras en color rojo. El vocalista le dejó el lugar a Meme para que pusiera el toque romántico de la velada con “Eres”, después regresó y el mood continuó con “Mediodía”, al ritmo del sonido de un organillero, lo que inevitablemente provocó que las
dos mil 229 personas de la sala escucharan en absoluto silencio y respeto, como en los viejos tiempos, cuando no había celulares, ya que esta noche estaba prohibido grabar o tomar fotos. “Teníamos dos discos cuando hicimos el primer Unplugged, por eso estamos haciendo otro, pero queremos regresar a esos materiales en donde teníamos una bellísima ingenuidad”, mencionó Albarrán antes de hacer un popurrí con “Las batallas” y “Rarotonga”. En una sola voz se escuchó “Quiero ver”, después dio paso a “Vaivén” de su último disco de estudio “Jei Beibi”, con éste, la orquesta dejó el entarimado. “El altar de frutas lo pusimos porque deseamos arreglar nuestro mundo, que está tan chueco y absurdo, estúpidamente absurdo. La mejor forma de arreglarlo es cambiando nuestra alimentación”, contó el intérprete, mientras la producción alistaba el ingreso de un grupo de metales originarios de Oaxaca para entonar “La muerte chiquita”. Con orgullo y emoción, Rubén presentó a su siguiente invitado, el productor argentino Gustavo Santaolalla, quien los acompañó con la jarana en “Olita de altamar”, y tuvo un solo con el instrumento. La vocalista de Monsieur Periné, Catalina García, acompañó al grupo para interpretar “Enamorada”, también de su más reciente disco, además fue una de las canciones que repitieron para que quedara bien en la grabación del Unplugged, el cual verá la luz hasta el mes de septiembre. “El siguiente tema es uno que me gusta cantarme a mi mismo”, continuó Rubén y los acordes de “Diente de León” sonaron, mientras luces azules y amarillas se apreciaban atrás del grupo. Entre cada tema, el líder del colectivo habló de política, drogas, el mundo, el agua, la enajenación con los medios electrónicos y sus hijos, pero en más de una ocasión repitió que no me importa lo que digan de él. La velada siguió con “Eo” y el estadounidense David Byrne cantó y bailó al son de “El Outsider”. Después todos los músicos salieron del entarimado, solo quedó Rubén y Gustavo Santaolalla, juntos hicieron un ritual sentados en tapetes frente al altar de frutas, con el fin de que toda acción tenga una buena intención. “Nuestra intención es vivir bien, gozar, comer y disfrutar de nuestra familia”, afirmó el músico. La orquesta regresó para interpretar una pieza solos, y finalmente tras dos horas y treinta minutos, el concierto concluyó con “Volver a comenzar”. La banda se retiró entre los coros de “Oe, oe, oeeee Café, cafe” y “Pa pa ru pa pa eu eo”.   Por Patricia Villanueva jram
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