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Esmeralda Falcón: una joya que mira hacia el Olimpo

Es la primera mujer mexicana Campeona Centrocaribeña de Boxeo; de padre albañil aprendió a construir sus proyectos de vida con la fuerza de sus puños, hasta superar desde el asma hasta los prejuicios

Esmeralda se sumó a las cifras de enfermos por COVID-19 Foto: Especial
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Podrá temerle a la sangre y a los golpes, pero hasta sus mayores miedos se reducen si de probar el sabor de la victoria se trata.
Esmeralda Falcón llegó al boxeo por casualidad, entre la incredulidad de su entorno ante su padecimiento de asma y de ser mujer; pero ni su condición de salud ni los prejuicios detuvieron su paso en el cuadrilátero: hoy es la primera Campeona Centrocaribeño de México y medallista panamericana.

“Soy bien miedosa para los golpes. Yo quería hacer Kung Fu, porque mi hermano lo hace; nos gustaba por las películas de Bruce Lee que nos ponía mi papá y buscando esas clases, caigo en el box; me llamó la atención que no había mujeres, que no querían entrenarme porque ya tenía 18 años, porque soy mujer y el reto se volvió capricho, nunca creí ser tan buena, ni que el boxeo me enamorara tanto”, confesó Falcón Ramírez, quien se quita los puños para cruzar los dedos en espera por que le asignen una de las 16 plazas que el Comité Olímpico Internacional entregará al Continente Americano para las mujeres pugilistas; con el sueño de convertirse en la primera mujer pugilista mexicana en escenario olímpico.

“Me gustaría decir que este 10 de mayo voy a pelear mi preolímpico y dar todo para lograrlo, pero me toca esperar al 7 de mayo a que el COI seleccione las plazas que otorga a cada país del Continente Americano; se canceló nuestro preolímpico y no me queda mas que esperar, pero sé que hice todo lo posible en este ciclo olímpico  y espero me alcance para ser candidata a una plaza”, consideró la peleadora de 25 años de edad, quien en 2020 enfrentó y superó la pandemia de COVID-19.

Constructor de su carácter

Nacida en Xochimilco, en la zona sur de la Ciudad de México, Esmeralda heredó de su padre la pasión por los deportes de combate, pero también el temple para crear retos y consumarlos.

“Tu entorno influye mucho en las perspectivas que tienes de la vida . Mi papá es albañil. Verlo despertar temprano, llegar tarde cansado, sus manos tienen algunos dedos chuecos por el trabajo; es un arquitecto sin título. Me ha hecho ver la vida de diferente manera valorar cada comida que mi papá hace posible llegar a la casa porque se que no es fácil, me ha dado el aprendizaje de valorar el tiempo porque trabajaba mucho; él me enseñó que trabajar fuerte y constante siempre te dará un resultado; que las cosas siempre se tiene que hacer con amor y responsabilidad convencidos de que se van a lograr.

“Mi papá es duro y emocionalmente muy reservado pero me ha enseñado grandes cosas que mi personalidad tiene; siempre me dice: ‘en la vida no es sacrificio si escogiste ser diferente, disfruta tu diferencia disfruta tu vida ama lo que eres y haces”, compartió la orgullosa boxeadora.

Fue gracias a la voz de su padre que su camino floreció entre vendas, sudor y campanadas. “En casa somos dos hijas, dos hijos y mis papás; ellos siempre me apoyaron, pero mi mamá y mi hermana no en mi primera pelea mi mamá no fue, pero mis hermanos mi abuelita y mi tía le hicieron entender; ahora cuando peleo mi mama me gritaba combinaciones siempre que bajo me tiene algún consejo”.

Foto: Especial 

Vivir sin respiro

Esmeralda se sumó a las cifras de enfermos por COVID-19; sin embargo, en su vida años antes de la pandemia ya sabía cuál era la sensación de vivir sin respirar: pues desde su infancia padece asma

“No podía ni hacer la clase de Educación Física usaba medicamentos inhaladores. En la escuela los niños son crueles: me escondían el medicamento y por eso llegaba un momento que me limitaba; los niños se burlaban de mí, porque me costaba trabajo hablar, pero con mi sobrina empecé a ir a correr, o al menos a intentarlo”, recordó la pugilista.

Una muñeca con suerte

Esmeralda es una joya que brilla en un deporte rudo y explosivo; sin embargo, es amante de las muñecas y hay una que lleva a todas sus competencias. “La tengo desde antes de empezar en el box. Me la regaló la hermana de la madrina de mi mamá. Fue una persona importante en mi vida, aprendí mucho de ella, así que estoy muy encariñada con esta muñeca; la primera vez que me llamaron para quedarme en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano fue lo primero que agarré; mi muñeca me da mucha seguridad, aún hoy y creo que hasta suerte porque con ella he ganado ese oro en Barranquilla 2018 por ejemplo”, consideró

Falcón, quien ahora se encuentra en la burbuja de entrenamiento creada en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR), sin importar la cancelación del Torneo Preolímpico Continental o la postergación de más eventos competitivos, Esmeralda entrena cada día, lista para recibir cualquier noticia, pues de cualquier modo, su mira también está puesta en los Juegos de París 2024.

“Debo trabajar sobre la realidad, sin mirar atrás en decisiones tomadas, esas ya se tomaron. Seguiré siendo amateur. Está y siempre estuvo considerado en mi vida ; luego quiero terminar mi carrera y empezar a ejercer”, agregó la deportista, quien está por titularse como Docente Educación Física por la Escuela Superior de Educación Física.

Nacida en el pueblo de Tulyehualco, creador de los sabores de nieves más asombrosos (desde mole o tequila, hasta nopal o aguacate), Esmeralda dice de sus raíces “una experta en hacer nieves no soy pero sí sé dónde están las mejores de allá”.
Admiradora de Jackie Nava, amante de la lectura con predilección por títulos como ‘Erase una vez Mateo’, o ‘Francesco’, Esmeralda espera calzarse los guantes una vez más y que en esta ocasión sea su debut olímpico en Tokio 2020+1.

Por: Katya López 

dhfm