Oaxaca sigue inspirando al mundo a través de diversas expresiones artísticas y culturales, principalmente desde los pueblos originarios.
La conexión de la tierra con el universo se lleva en la sangre y ha quedado grabada en la piel como huella milenaria, así lo concibe en su cosmovisión el pueblo Ñuu sávi (pueblo de la lluvia), pueblo admirado en Europa y Estados Unidos a través de la visión plástica de Carlos Bazán.
La Mixteca Alta se vislumbra entre llanos, nopaleras y magueyes cósmicos; tierra de mil lenguas, donde hoy quedan muy pocas de ellas.
De estas llanuras semiáridas, los pies desnudos de Carlos Bazán recorren la tierra y se alimentan de ella, forjando en su ser la herencia de antiguos elementos; la sabiduría ancestral de un gran pueblo que se niega a morir.
Carlos Bazán Ramos nació en San Cristóbal Suchixtlahuaca (Llano de las flores), Oaxaca, México, en 1993. A edad temprana aprendió de la tierra árida, de los secretos que resguarda celosamente desde sus entrañas, los dones de la vida.
Es de habilidad nata y su técnica es sublime. A sus padres les causaba gran emoción ver que, a la edad de entre 4 y 6 años, su hijo pintaba y dibujaba con mucha dedicación.
Su obra, que plasma una visión chocholteca, se define entre lo abstracto y figurativo desarrollando así un estilo propio, especializándose en diversas técnicas. Su trabajo actual se conforma por óleos, acuarelas, pintura al fresco, muralismo y carboncillo.
Las piezas intervenidas llevan memoria, colores y texturas, tierra y cielo chocholtecas; así como flora y fauna que simbolizan el poder y la magia de aquel niño que ha crecido abrazando sus tradiciones y las formas de vida del pueblo Ñuu sávi.
La cromática colorida de su arte es parte de ese espacio que hay entre el sueño y la vigilia, momento mágico expresado en cada cuadro.
Cuenta con 31 exposiciones individuales y 90 colectivas. Sus cuadros han sido expuestos en diferentes ciudades de la República Mexicana y del mundo: Monterrey, Mérida, Durango, Guadalajara, Cancún, Cozumel, Ciudad de México, Puebla, Chihuahua, Querétaro y Oaxaca; así como en Barcelona, París, Los Ángeles, Laguna Beach, San Diego, El Paso, Miami, Chicago y Nueva York. Su obra forma parte de diferentes colecciones públicas y privadas entre las que destacan Miami Hispanic Cultural Art Center, en Miami, Florida; Consulado de México en El Paso, Texas; Centro Cultural Mexcat en Barcelona, España; Corredor del arte Televisa en Monterrey, así como en el Museo La Isla de Cozumel, Quintana Roo y en la 33 Contemporary Gallery en Chicago.
Las redes virtuales y sociales han permitido que el arte y trabajo chocholteca llegue a muchos lugares, como a The Walt Disney Company, rompiendo con la barrera de los idiomas y el racismo latente en nuestro México y otros países.
La obra realizada por Bazán para The Walt Disney Company, fue mostrada en espectaculares y diversos e icónicos espacios públicos de Estados Unidos, como el Times Square de Nueva York y otros puntos de la geografía de Los Ángeles, California.
Carlos Bazán continua un fructífero camino sumando dignamente el reconocimiento Honoris Causa, otorgado por la comunidad de Tlaxiaco como merito a su trayectoria.
PAL