CÚPULA

Vengo del futuro

Cuando el mariachi suena, suena el corazón

CULTURA

·
CONCIERTO. El tenor Benito Rodríguez y el pianista Ángel Rodríguez en el Cultural Foundation de Abu Dabi en la Semana de México en Expo 2020 Dubái. Foto: Luis Carrillo.

Donde la gente se respeta entre sí, donde el dinero dejo de ser un problema, donde el mayor interés esta en el capital humano y sus ideas. Vengo del futuro donde no se mimetizó la cultura y se hizo sólo una, que por sus diferencias brillan; donde la riqueza está en el diálogo y en la innovación, donde el foco es el aprendizaje y mejoramiento social. Donde la discriminación no es tema, sólo el empoderamiento de las áreas de oportunidad bien guiadas hacia la construcción de un futuro que se vive hoy.

Estar en la Expo Dubái 2020 es una sensación de caminar en una maqueta virtual, donde nada falta, nadie sobra; donde todos somos necesarios –como debe de ser–, con las diferentes ideologías que enriquecen el camino, la diversidad de caminos por explorar.

Espacios que te abrazan y cuando te regalas unos minutos de soledad te hacen sentir parte de un todo. Como es el espacio del Pabellón de México.

Un espacio con alma, tejido a mano por 100 señoras de Jalisco, que atrapa las miradas, no sólo por la estética, sino por las manos que hablan del alma que se teje entre sus colores y tejidos, que se distingue por lo que somos los mexicanos –alma antes que cualquier cosa–.

Destaca por la riqueza ancestral que se muestra en la exposición en pantallas y planos infinitos que te conectan con las culturas ancestrales en este viaje al interior; te recuerda que el tiempo es relativo, que perteneces a un todo y, así como eres parte del universo, el universo se completa contigo.

En este eterno viaje natural que recorre miles de kilómetros enteros con el único fin de vivir, como la mariposa monarca, que crea ríos de color naranja y con suavidad y sutileza, sin ruido, pero con alma, atraviesa desde hace milenios países enteros, y regresan a México a completar su ciclo de vida, su alma. Y es que nos lo enseñan las mariposas con su fragilidad; las ballenas con su majestuosidad, recorrer miles de kilómetros para volverse a encontrar.

Y es lo que pasó con quienes pudimos presenciar a México en Expo Dubái 2020, viajar miles de kilómetros para saber de qué estamos hechos, para escuchar cómo sonamos, cómo juntos sonamos mejor. Cuando el mariachi suena lejos, resuena en nuestro corazón y por minutos todos somos parte de esa utopía mexicana: ser parte de lo más bonito y nada más.

La agenda cultural y los eventos alrededor del Día Nacional de México fueron nota en Dubái: Javier Camarena, Elisa Carrillo, el ballet de Amalia Hernández, Ángel Rodríguez, Benito Rodríguez, la Sonora Santanera y el embajador y señor de los mares: El Buque Escuela Cuauhtémoc y su tripulación que llegaron a engalanar el Puerto Rashid; todo el talento mexicano puso un toque aún más cálido en el desierto Emiratí.

Reconozco el talento no sólo que pudimos percibir en los escenarios de la semana nacional de México, sino de todo el equipo mexicano con jornadas inacabadas que hacen todo para que la enorme responsabilidad de llevar el nombre del país a la altura que merece. En especial, reconozco el trabajo y la magia que crean juntos de la Subsecretaria de Relaciones Internacionales Martha Delgado y el director del pabellón de México en Dubái Bernardo Noval. Cuando la gente con visión se junta, nos llevan a lugares que se parecen al futuro, donde puede existir el México con el que todos soñamos.

Firma: una mexicana, enamorada de una posible realidad.

Por Paola Albarrán

PAL