Andrés Roemer conversa con Tal Ben-Sahar

Doctor en comportamiento organizacional y, para los que lo conocen, su marca es la felicidad

Andrés Roemer conversa con Tal Ben-Sahar
TAL BEN-SHAHAR. En el South Summit, 2019. Fotografía: Uly Martín. Cortesía CDI.

Tal Ben-Shahar es autor y conferencista. Se graduó de Filosofía y Psicología en Harvard y fue catedrático de las dos clases más populares de la historia de esa universidad. Ha escrito varios libros y siempre trata temas como el liderazgo, la educación, la innovación y la felicidad.

Primero, me gustaría que nos hablaras
de tu trayectoria y de tus actividades actuales. Sería también todo un gusto escucharte hablar sobre la felicidad más a detalle.

Bueno, mi trayectoria cambió hace cinco años, me encontraba en un vuelo y me pregunté: si hay un campo de estudio para la psicología, que es mi área, ¿por qué no hay uno para la felicidad? En ese momento decidí crear un campo multidisciplinario de estudio de la felicidad a través del lente de la psicología, pero también la neurociencia, la historia, la economía, entre otras. Eso me llevó a crear la Academia de Estudios sobre la Felicidad, donde ofrecemos cursos y realizamos investigaciones para responder dos preguntas: ¿cómo aumento mi felicidad?, y ¿cómo ayudo a aumentar la felicidad de los demás? 

¿Por qué preocuparnos por ser más felices?... Tal vez esa no es la misión más grande en la vida.

Esta es una pregunta muy importante, Aristóteles le dedicó todo un libro a esta pregunta. Las respuestas son dos: la primera es que la felicidad es un bien por sí misma, y por otro lado, la felicidad es un medio para otros fines. La búsqueda directa de la felicidad no es de gran ayuda, pero la búsqueda indirecta de la felicidad es lo que aumenta nuestro bienestar. De cierto modo, es como la luz del sol. Si observamos directamente al sol, nos lastimará los ojos, pero si lo hacemos a través de un prisma o vemos la luz a través de los colores del arcoíris, podemos admirarlo y beneficiarnos de él. Es lo mismo con la felicidad.

Para algunas personas, la felicidad proviene de dañar al prójimo. Por ejemplo, para muchos fumadores, el fumar a corto plazo es la felicidad; ¿dónde encajan estas situaciones?

Si definimos la felicidad como “sentirse bien”, tenemos un problema, porque entonces bastaría tumbarse en la playa y no hacer nada. La felicidad está ligada a las emociones, pero no solamente a las positivas; hay que saber lidiar con las negativas también. La felicidad involucra la búsqueda del sentido en la vida y conlleva mucho trabajo, ya que esto también implica acciones que no están dirigidas a un placer inmediato.

RUTA. El filósofo considera que la felicidad está íntimamente ligada a las expectativas que se crean

Me gustaría profundizar sobre el rumbo en el que te encuentras respecto al significado de la vida.

Alguien que realmente trató el tema del sentido de la vida fue Viktor Frankl en su libro El hombre en busca del sentido. Él hace la distinción entre el “sentido de la vida” y “el sentido en la vida”. El “sentido de la vida” es nuestra razón de ser, el por qué estamos en este planeta. Hay muchas maneras de encontrar significado, pero no necesariamente el “sentido de la vida”, sino un “sentido en la vida”. Entonces esto es muy importante, porque tenemos una constante capacidad de elegir en la vida y elegimos darle sentido a nuestras acciones. ¿Cómo es que mi trabajo marca una diferencia en la vida de los demás? ¿Qué impacto positivo tienen mis acciones en el mundo? Si vivimos así, no sólo seremos mejores seres humanos, sino que seremos más felices. Aquí es donde se juntan lo moral y lo práctico. Son dos lados de la misma moneda.

En el mundo actual, sabiendo que tenemos caducidad, que no hay más que esta vida, ha habido muchas preguntas sobre la felicidad, y hay personas, como Robert Plomin, que hablan de que los genes inciden entre 50% y 80% sobre nuestra felicidad. Tal vez no esté en nosotros, sino en nuestra biología … ¿Qué opinas?

Con la felicidad, es mucho más complejo. Digamos que tomo la decisión de volverme experto en los estudios de la felicidad o en psicología positiva. Mis expectativas son cómo voy a ser un experto; seré feliz todo el tiempo, con una sensación de bienestar constante. Inevitablemente voy a sentirme ansioso, infeliz, frustrado o decepcionado. Lo que necesito son expectativas reales, por ejemplo, mejorar mis niveles de felicidad por medio de acciones de las que ya hablamos: ejercicio, pasar tiempo con mis seres queridos; así elevaré mis niveles de felicidad, pero no seré feliz cada minuto de cada día, solamente incrementará mi base, la cuál se determina a través de los genes.  Es importante tener expectativas realistas. Por ejemplo, me enamoro y me caso con mi novia de la escuela y viviré feliz para siempre, ¿no? Por supuesto que no, ni en las mejores relaciones hay permanencia. Hay conflictos y dificultades, y si comienzo una relación esperando que todo sea miel sobre hojuelas, terminaré frustrado y con una probabilidad más alta de que fracase la relación. Las expectativas son importantes.

A veces, si uno tiene expectativas muy altas no tendrá éxito y será infeliz. Lo que me gusta de lo que traes a la mesa es tratar de ser realista sobre tus expectativas. ¿Qué hay de lo opuesto, la parte del dolor y las expectativas el dolor?, ¿qué es de lo que se trata el miedo?

Si Buda estuviera aquí, te diría que la vida es sufrimiento, hay mucho dolor y es inevitable, y debo decir que concuerdo en gran parte. No creo que sea solamente sufrimiento, pero sí que hay mucho de ello. La vida siempre se ocupa de nosotros, trae sufrimiento y es inevitable. La cuestión no es si hay o no sufrimiento, sino qué hacemos con él, con el dolor, la ansiedad,  la tristeza o la frustración. Podemos aprender y crecer a partir de esto o permitir que nos haga caer.

Por supuesto, sabemos que la riqueza te hace feliz por un tiempo, pero depende de cuánto lo esperes… ¿Qué hay del estatus? ¿Qué es más importante? ¿Volverse rico, pero entonces volverse el más pobre en la nueva sociedad, o ser pobre y ser el más rico de esa sociedad?

Primero hay que hacer una clara distinción entre el dinero que necesitamos para sobrevivir y el ingreso disponible. No hay reemplazo para nuestras necesidades básicas: alimento, un techo, educación, eso es importante en cuestiones de la felicidad. Pero más allá de los niveles básicos, nuestra riqueza relativa es más importante que la objetiva. En otras palabras, podemos ser muy ricos en una colonia aún más rica y no sentirnos bien, ni ricos. Nos sentiríamos insuficientes, mientras que, si se tiene menos, pero más que otros, eso nos hace sentir más llenos, porque, además del alimento y el techo, y tal vez la educación, no hay valor objetivo de la riqueza. La riqueza solo es relativa a la riqueza de los demás. 

Muchas gracias. Esta conversación tuvo mucho significado para mí y salgo más feliz de aquí.

Por Andrés Roemer


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