El Castillo de las junglas imposibles

El Castillo de las junglas imposibles
El Castillo de las junglas imposibles
El Castillo de las junglas imposibles

El coronavirus genera iniciativas culturales como Art-Château, propuesta para utilizar espacios inusuales para el arte. Sus creadores quitan lo convencional a museos, galerías, ferias de arte e instituciones culturales para proponer utilizar casas como un Castillo del siglo XVII localizado en Ladoix-Serrigny, en la región vitivinícola de Borgoña, Francia.

Betsabeé Romero (México), Hans-Michael Herzog y Valentina Locatelli (Suiza) organizaron así la exposición El Castillo de las junglas imposibles, donde reúnen hasta octubre del 2020, 50 obras preconcebidas y realizadas in situ por 14 artistas de América Latina: instalaciones colocadas en habitaciones, el exterior y los jardines del castillo.

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BETSABEÉ ROMERO. "Exequias en el bosque". Castillo Ladoix-Serrigny, 2020.

Su concepto: provocar reflexiones en torno a la naturaleza de la vida cotidiana con pandemia de coronavirus, porque las junglas imposibles son también junglas posibles de oportunidades ilimitadas. Las obras expuestas parecen escenografías teatrales y cuentos donde la fantasía recorre el Castillo; las habitaciones ofrecen al visitante recrear el mundo dentro de su propio contexto social.

Es como una geografía lúdica donde los mapas territoriales personales –físicos y mentales– conviven con los acontecimientos del mundo y así, las obras de arte contemporáneo generan una vorágine ecologista intelectual de asuntos que inquietan en este siglo XXI.

Esa naturaleza curatorial se convierte en jungla que nos habita. Está en la historia que narran las manos que guardan llaves de candados que esconden tesoros en la obra de Carmen Mariscal; dentro del zoológico con animales disecados y objetos arbitrarios de Luis Camnitzer; en el vuelo de mariposas de Teresa Serrano; o en la habitación con papalotes y móviles multicolores de Ricardo Rendón. Viajamos también con las migraciones y la búsqueda de solidaridad humanitaria arriba de un camello carro que atraviesa el desierto, instalación de Betsabeé Romero.

FOTO: BETSABEÉ ROMERO

Con ella también en otra obra, recordamos que la movilidad actual en bicicleta recupera al espacio citadino y nos descubrimos diminutos frente a hojas gigantes de piñanonas inflables y frondosas que cubren la pared exterior del Castillo. Como dice Romero: “Ahí está la jungla, lugar donde lo imposible se vuelve posible; donde el arte transgrede los límites de las dimensiones físicas y temporales; lo presente, pasado y futuro, la vida y la muerte, la identidad y la alteridad, la norma y la excepción”.

En el contexto del COVID-19 y sus secuelas: “Esta exposición ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el proceso de la creación artística y su libertad intrínseca pero también autónoma de los círculos artísticos tradicionales y los mecanismos con que funciona”, comenta Locatelli.

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“Exhibir en un Castillo ofrece la posibilidad de experimentar multisensorialmente al arte contemporáneo y realizar un viaje por la historia”, añade Herzog. El Castillo de las junglas imposibles es una provocación y una aventura: sin límite de tiempo y geografía.

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Por: Mercedes García Ocejo
mercedes.garciaocejo@elheraldodemexico.com
BGM


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